Ejemplos ?
No al primero desdén huya el amante; grandes los bienes son dificultosos; poco al Príncipe amáis, oso decillo, pues pretendéis servirle sin sufrillo.
31 Y como queréis que os hagan los hombres, así hacedles también vosotros: 32 Porque si amáis á los que os aman, ¿qué gracias tendréis?
Hay hombres y cuéntanse a millones, que sólo os buscan y as quieren para satisfacer en vosotras su necia vanidad, para pasear sobre vuestra delicadeza su orgullo de cobardes y su decantada superioridad, para desquitarse en vosotras, tiernas sensitivas, de las indignidades y bajezas que ellos diariamente tienen para con los déspotas que los oprimen y tratan como bestias aprovechándose de su espíritu pusilánime. ¿A quién amáis mujeres?
El rey dijo: -Hijas mías, ignoro cuando llegará mi último día; quiero decidir desde hoy lo que debe recibir cada una de vosotras después de mi muerte. Las tres me amáis, pero la que me ame más tendrá la mejor parte.
El vulgo de las artes laborioso, el mercader que necesario al lujo al lujo necesita, los que anhelando van tras el señuelo del alto cargo y del honor ruidoso, la grey de aduladores parasita, gustosos pueblen ese infecto caos; el campo es vuestra herencia; en él gozaos. ¿Amáis la libertad?
No os soportáis a vosotros mismos y no os amáis bastante: por eso queréis seducir al prójimo a que ame, y a doraros a vosotros con su error.
A un ciervo que no emplea energías ningunas para redimirse y redimiros y sí para vilipendiaros. Amáis a un ente que sólo posee el torpe valor de insultaros y no pocas veces la ferocidad de azotaros.
Amáis a ese individuo vergonzante que reclama preeminencia sobre vosotras y que os impone un yugo doblemente ominoso, porque trae el peso abrumador de una ignominia inmensa ...
Rebaños de hombres, rebaños de gentes que teméis los días huraños, que tenéis sed sin hallar fuentes, y hambre sin el pan deseado, y amáis la labor que germina.
Puestos a la mesa, levantose Jesús, y tomando una toalla y un lebrillo de agua, lavó los pies a sus discípulos, diciéndoles: -Así como yo lo hago ahora, pídoos que os sirváis los unos a los otros: y que si me amáis, os améis con mi amor para que os conozcan por míos.
El campo habita, o allá donde el magnate entre armados satélites se mueve, y de la moda, universal señora, va la razón al triunfal carro atada, y a la fortuna la insensata plebe, y el noble al aura popular adora. ¿O la virtud amáis?
No busquéis en ella los refinamientos del arte, no pretendáis encontrar gran corrección en las líneas de sus Madonnas; pero si amáis lo poético como el cielo azul de nuestros valles, lo melancólicamente vago como el yaraví que nuestros indios cantan acompañados de las sentimentales armonías de la quena, contemplad en nuestros días las obras de Rafael Salas, Cadenas o Carrillo.