alquitrán


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alquitrán

(Del ár. al-qitran.)
s. m. QUÍMICA Sustancia negruzca, pegajosa y de olor fuerte obtenida de la destilación de la madera, de la hulla y de otros combustibles, que tiene distintas aplicaciones en industria y farmacia. brea

alquitrán

 
m. quím. org. Producto viscoso de color oscuro que se obtiene como residuo de varias destilaciones industriales.
alquitrán de hulla Residuo de la destilación seca de la hulla.
alquitrán de madera Residuo de la destilación seca de la madera.
alquitrán de petróleo Producto de la destilación del petróleo.

alquitrán

(alki'tɾan)
sustantivo masculino
sustancia pegajosa de color oscuro usada como impermeabilizante El alquitrán se usa en la pavimentación de caminos.
Sinónimos

alquitrán

sustantivo masculino
Traducciones

alquitrán

tar, pitch

alquitrán

Teer

alquitrán

πίσσα

alquitrán

goudron

alquitrán

catrame

alquitrán

tar

alquitrán

القطران

alquitrán

tar

alquitrán

катран

alquitrán

焦油

alquitrán

焦油

alquitrán

tar

alquitrán

タール

alquitrán

tjära

alquitrán

SMtar
alquitrán de hullacoal tar
alquitrán mineralcoal tar

alquitrán

m tar; — de hulla coal tar
Ejemplos ?
Al recorrer la barraca no vi más que rayas en todas partes: tablas rayadas, planchuelas rayadas, barricas rayadas. Hasta una mancha de alquitrán en el suelo, rayada...
—rugió en un sollozo echando la cabeza atrás y deslizándose por la pared hasta caer sentado—: ¡Pero quién me dice al miserable yo, aquí, por qué en mi casa me arranqué las uñas para no salvar del alquitrán ni el pelo colgante de mi María!
«¿Para qué la querrá?», preguntóse Colás el Grande; y untó el fondo con alquitrán para que quedase pegado algo de lo que quería medir.
Corre, y avisa a nuestro padre Júpiter para que, a fuerza de rayos, centellas y tempestades de azufre, alquitrán y ruedas de molino, ataje, si puede, nuestra desgracia.
Quince días de procesiones, calles encintadas, árboles de fuego, mojigangas, toros, sainetes e incesante repique de campanas: quince días de aristocráticos saraos, y en los que las limeñas lucieron millones en trajes y pedrerías: quince días en los que se iluminó la ciudad con barriles de alquitrán, iluminación que, para la época, valía tanto como la del moderno gas: quince días en que el fervor religioso rayó en locura, y...
Por la noche hubo saraos aristocráticos, se quemaron voladores y se encendieron barriles de alquitrán, que eran las luminarias o iluminaciones de aquel atrasado siglo, en que habría sido despapucho de febricitante soñar con la luz eléctrica
Entonces se hizo un revuelo con las furias del océano; oscurecido fue el cielo y al solo mover su mano la hechicera golpeó en sano. Por más que quiso el guardián defender a la princesa; más tardó en ser alquitrán que evitar esta proeza de volverla mujer peza.
Cuando estudiaba en el Instituto, no se había embarcado jamás, y, sin embargo, ya era tostado de color y cargado de hombros, y se balanceaba al andar... en fin, ya olía a brea y alquitrán.
Muchos de mis lectores se acordarán, como yo me acuerdo, de su negro y desigual pavimento, de sus edificios que se reducían a cuatro o cinco fraguas mezquinas y algunas desvencijadas barracas que servían de depósitos de alquitrán y brea; de sus montones de escombros, anclotes, mástiles, maderas de todas especies y jarcia vieja; y por último, de los seres que respiraban constantemente su atmósfera pegajosa y denegrida siempre con el humo de las carenas.
Con las piernas cruzadas sobre su esterilla, grave el talante y pensativa la mirada, Abdalá el Susi ve llegar los camellos agobiados bajo tremendas cargas con grandes manchones de alquitrán en su piel, para defenderlos de la sarna; pasan los cadíes de las tribus, en visita de ceremonial al Alto Comisionado, revestidos por magníficos albornoces escarlatas.
Bajo el piano tumbado, sobre el piso granate de sangre y carbón, estaba aplastada la sirvienta. Yo la saqué al patio, donde no quedaban sino cuatro paredes silenciosas, viscosas de alquitrán y agua.
Desde El sueño de las calaveras, de Quevedo, hasta el Obispo podrido, de Valdés Leal, y desde la Marbella del siglo XVII, muerta de parto en mitad del camino, que dice: La sangre de mis entrañas cubriendo el caballo está. Las patas de tu caballo echan fuego de alquitrán...