alpargata

(redireccionado de alpargatas)
También se encuentra en: Sinónimos.

alpargata

(Del ár. hispánico al-parga < cast. abarca.)
s. f. INDUMENTARIA Y MODA Calzado de tela con suela de cáñamo o caucho parecido a la sandalia la tierra del camino se le colaba en las alpargatas.
NOTA: También se escribe: alpargate

alpargata

 
f. Calzado de cáñamo, en forma de sandalia, que se asegura con cintas a la garganta del pie.

alpargata

(alpaɾ'γata)
sustantivo femenino
calzado de lona con suela de goma o esparto una fábrica de alpargatas
[gente] que es del medio rural La señora decía no tratar con gente de alpargatas.
Sinónimos

alpargata

sustantivo femenino
Traducciones

alpargata

SFrope-soled sandal, espadrille
turismo de alpargatatravelling on the cheap, tourism on a shoestring
Ejemplos ?
Escapulario cosido con una virgen pintada pelo e’ guama con borlitas, flequillo en las alpargatas y al hombro una manta azul con la vuelta colorada....
Los hombres de mar lucían camisetas nuevas de horizontales franjas rojas y blancas, sombrero de junco, alpargatas y pañuelos añudados al cuello.
Llevan las barbas crecidas, el pelo en desorden, las ropas rotas, las camisas en pedazos y negras de mugre, los zapatos o las alpargatas deshechos y el aspecto general miserable, pues buen número de ellos tienen sarna, tuberculosis, piojos, granos...
-Porque esta noche hay juerga en ca de la Tururú, y estoy convidá a esa juerga, y no es cosa de que vaya con alpargatas valencianas.
Bien emponchados venían, como gente que viaja, la cabeza envuelta en pañuelos, unos de seda, otros de algodón; algunos con botas, los más con alpargatas, y zapateando de cuando en cuando, para quitarse el frío.
Ha corrido justamente la voz que en remate público, venderá el gobierno, al mejor postor, y pagaderos con facilidades, esos mismos campos; y en los ranchos, en los toldos, en las carretas, en las cuevas, se han reunido hombres de cara afeitada, con el pito de barro en la boca, de alpargatas y de boina, como vascos que son, y también de chiripá, como buenos gauchos que podrían ser; y se han oído conversaciones animadas, en las cuales han resonado las A, como clarín, roncado las Un, como tambor, en medio del gargareo de los erri, erre, erren, erra, arruá, y la palabra pesos mil veces repetida.
En nuestro país, en nuestra ciudad mejor dicho, la palabra "squenun" se aplica a los poltrones mayores de edad, pero sin tendencia a ser compadritos, es decir, tiene su exacta aplicación cuando se refiere a un filósofo de azotea, a uno de esos perdularios grandotes, estoicos, que arrastran las alpargatas para ir al almacén a comprar un atado de cigarrillos, y vuelven luego a su casa para subir a la azotea donde se quedarán tomando baños de sol hasta la hora de almorzar, indiferentes a los rezongos del "viejo", un viejo que siempre está podando la viña casera y que gasta sombrero negro, grasiento como el eje de un carro.
Salí, y con la consiguiente sorpresa, encontré al Rengo, más decentemente trajeado que de costumbre, pues había reemplazado su pañuelo rojo por un modesto cuello de tela, y a las floreadas alpargatas las sustituía un flamante par de botines.
Treparon a aquel unos cuantos miembros de la comparsa-vestidos a la usanza nacional de boina y faja roja, y camisa, pantalón y alpargatas blancas-y luego de afirmar un alto mástil en medio del tablado, al son de tambores y “CHISTUS” bailaron –como danza de ritual-siguiendo el acompasado ritmo de su monótona música el milenario “CINTA-DANTZA” que el público congregado aplaudió en entusiasmo delirante.
Un día nos confió en un momento de abandono, que nunca encontraba alpargatas hechas, y que las que obtenía, fabricadas a medida, excedían siempre los precios corrientes.
Los domingos se empaquetaba; se ponía boina nueva, bombachas y camisa limpias, reemplazaba las alpargatas por botas engrasadas, y, completamente afeitado, como lo acostumbran los vascos, iba a dar una vueltita a la pulpería, a charlar con los amigos, tomar unas copas y hacer ese intercambio de pensamientos elevados que distingue las reuniones de campesino.
Tenía carita de loro; traje siempre lavado, con el corpiño abierto por detrás; pañuelo de yerbas en la cabeza, anudado bajo la barba a guisa de capota, y alpargatas en chancleta; toda la viejecita muy aseada y correcta, si cabe corrección en la miseria.