aloja

aloja

1. s. f. Bebida hecha con agua, miel y especias.
2. Argent., Bol., Chile Bebida refrescante hecha generalmente con semillas de algarroba blanca, machacadas y fermentadas.
Traducciones

aloja

house
Ejemplos ?
No posee apéndices. Aloja el protocerebro y lleva los ojos, casi siempre ojos compuestos, ya sea asentados sobre el tegumento (ojos sésiles) o sobre un pedúnculo (ojos pedunculados).
Segmento antenal (segundo segmento). Aloja el tritocerebro; lleva el segundo par de antenas, de función básicamente sensorial, pero en algunos grupos, como cladóceros, ostrácodos y en las larvas nauplio, son los principales apéndices locomotores.
La película tiene lugar en su mayor parte en un solitario motel, donde se aloja una secretaria, Marion Crane (Janet Leigh), que ha huido con dinero de su empresa.
Y luego que del macho se le antoja que ya todo el hedor fétido tiene; toma la hirsuta piel, y allí lo aloja, pues tan grande ella es que lo contiene.
A muchos da empellones, a otros prende por brazos, cuello o pelo; y de cabeza abajo a tantos furibundo arroja que apenas aquel foso los aloja.
Cuadrada y espaciosa, más se antoja capilla venerable y recogida, cuya bóveda está (y cuanto se aloja) de pilas de alabastro sostenida.
Renata la virtud en sí cobija como mujer jamás nunca lo hiciera desde que quema el fuego, el agua moja y gira cuanta estrella el cielo aloja.
Otro entre tanto achica en el desastre el agua, y en el mar el mar aloja, acude a la sentina otro y obstruye las vías por que el mar penetra y fluye.
Un espacio reducido del altiplano, la zona metropolitana del Valle de México, aloja ya algo más del 18% de la población nacional.
Son, en pocas palabras, un marco espacial común, compartido por un grupo de personas, que aloja una densa mezcla de actividades socio-económicas sujetas a fuerzas centrípetas o de polarización.
Allí estaban la Virgen, San José y el Niño que movía la manita como para bendecir a los rapazuelos que lo contemplábamos boquiabiertos, mientras la china Mónica, alentada por un vasito de orines del Niño, que así llamaba el pueblo a la dulcísima aloja o chicha morada con que los religiosos agasajaban a la concurrencia, cantaba: «A los niños formales Dios los bendice; y a los que no son buenos les da lombrices.
Admita esta fineza; que en mí tiene un criado esa belleza; y ninguno más bien puede agradarle, porque tengo que darle; y haré que vayan, si es que no se enoja, por barquillos y aloja; que tampoco de balde no la quiero, yo quiero que me cueste mi dinero.