almojarife

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almojarife

(Del ár. al-musrif, tesorero.)
s. m. HISTORIA, OFICIOS Y PROFESIONES Oficial o funcionario, encargado de la recaudación de rentas y derechos del rey, en la época hispano-musulmana.

almojarife

 
m. Oficial real que antiguamente cuidaba de recaudar las rentas y derechos del rey; el que cobraba el almojarifazgo.
Ejemplos ?
La importancia comercial de Sanlúcar provocó continuos conflictos entre los almojarifes de Sevilla y los duques en relación a los derechos de aduana abonados en el puerto sanluqueño.
El común de todas las criaturas es, obviamente, libre, es decir, no se puede cobrar por el uso del aire o las aguas de la lluvia pero los ingresos por el uso de los «comunes a todos los hombres» pertenecen al rey (ley XI: como los almojarifes y las rentas de los puertos y las salinas y las minas pertenecen a los reyes), mientras que los comunes de las villas se dividen entre los que el producto del uso pertenece a quien los usa y aquellos en los cuales el producto pertenece a la comunidad como tal -el producto o renta usándose para propios de la villa- (ley X: cuales cosas pertenecen a alguna ciudad o villa o común y no puede cada uno usar de ellas separadamente).
Para los asuntos económicos, el rey nombró almojarife a Yuçaf de Écija, por consejo del infante Felipe de Castilla, que era mayordomo mayor del rey, y porque era costumbre arraigada que en la Corte castellana hubiera almojarifes judíos.
Almojarifazgo era el nombre de un impuesto aduanero, y los encargados de cobrarlo también se denominaban almojarifes. Durante la Baja Edad Media el puesto de almojarife estaba habitualmente ocupado por judíos, que adquirieron gran importancia social y política, y usaban el título de don.
El infante Juan dispuso que no hubiera almojarifes, arrendadores, tomadores de cuentas, pesquisidores o escribanos judíos en la casa del rey o en la del tutor del rey, y en el ordenamiento de las Cortes de Palencia se hace referencia al oficio especial de tomador de cuentas.
En la Edad Media española, especialmente en la Corona de Castilla, recibían la denominación de almojarifes los altos funcionarios de la burocracia real encargados de la hacienda pública, o tesorero mayor.
Y el 26 de enero de 1277 su padre le envió una carta en la que le ordenó que no permitiese que los escribanos, almojarifes, u otros funcionarios demandasen la chancelería de los 8.300 maravedíes que la Iglesia sevillana poseía en la aduana y en el almojarifazgo de Sevilla, y en la misma carta su padre le ordenó que obligase a dichos funcionarios a devolver las cantidades de las que se hubieran apoderado indebidamente.
Al finalizar las Cortes de Madrid, el rey se dirigió a Valladolid, y estando allí destituyó a Yuçaf de Écija del oficio de almojarife y le expulsó del Consejo Real, por las irregularidades que había cometido, y el rey dispuso además que en lo sucesivo las rentas reales deberían ser recaudadas por cristianos y no por judíos, y que dichos recaudadores deberían ser llamados tesoreros y no almojarifes.
En los últimos años del reinado de Alfonso XI consideró posible la definitiva sustitución de los antiguos almojarifes hebraicos por tesoreros y administradores cristianos, aunque mantenía la excepción en la corte.
Y el 1 de marzo de 1276, un año después, el rey le envió una carta en la que le reprochaba que se hubiese apropiado indebidamente de las rentas derivadas de la aduana, el almojarifazgo, y los hornos, molinos y tiendas de la ciudad de Sevilla, que no le pertenecían, y el día 27 de junio del mismo año, Alfonso X ordenó a los almojarifes de Sevilla que pagaran el diezmo a la Iglesia, y que los infractores de dicha orden fueran apresados por Alfonso Fernández el Niño, o por los funcionarios que el rey designase.
Ítem, el quinto del oro que se oviere por tributo o por contratación de los indios." Los que lo cobraban se llamaban almojarifes, nombre que también llevaban los tesoreros encargados de la totalidad de la Real Hacienda.
Los procuradores solicitaron al rey que tuviera piedad de los cautivos capturados por los musulmanes, ya que frecuentemente los almojarifes del rey tomaban el diezmo o el medio diezmo de los bienes destinados a pagar su rescate, y comunicaron al rey que muchos cautivos que podrían haber sido liberados no lo eran por esta razón.