almilla

almilla

1. s. f. INDUMENTARIA Y MODA Prenda de vestir parecida a un jubón la parte superior de la almilla resaltaba su corpulencia.
2. HISTORIA, INDUMENTARIA Y MODA Jubón cerrado que se usaba debajo de la armadura.
3. CARPINTERÍA Espiga para ensamblar maderos.

almilla

 
f. Cierto jubón, muy ajustado al cuerpo.
Jubón cerrado, escotado y con medias mangas que se ponía debajo de la armadura.
Tira de carne sacada del pecho de los puercos muertos.
Traducciones

almilla

SF
1. (= jubón) → bodice
2. (Téc) → tenon
3. (Culin) → breast of pork
Ejemplos ?
El chuku es una pieza textil a manera de chalina de color negro o azul que las mujeres suelen llevar en la cabeza y los hombros. La vestimenta femenina se complementa con una bluza generalmente roja denominada almilla y varias faldas llamadas polleras.
Las mangas de la almilla de algodón habían estorbado, porque la manga del traje terminaba en el codo; pero Toinette, con alfileres, lo arregló, y la maestra lucía guantes blancos, largos, que le hacían la mano chica.
Repase usarced, señor diabolín, el contrato, y si tiene conciencia se dará por bien pagado. ¡Como que esa almilla me costó una onza, como un ojo de buey, en la tienda de Pacheco!
Un vientecillo retozón, de esos que andan preñados de romadizos, refrescó un poco su cabeza, y exclamó: -Para mi santiguada que es trajín el que llevo con esa fregona que la da de honesta y marisabidilla, cuando yo me sé de ella milagros de más calibre que los que reza el Flos-Sanctorum. ¡Venga un diablo cualquiera y llévese mi almilla, en cambio del amor de esa caprichosa criatura!
Estaba sobre almohadas bordadas de blanco y negro, y un acerillo de flores, incorporada en el lecho; jubilados de las tocas los licenciosos cabellos, ni muy oro ni azabache: medio sí destos extremos; con una almilla de aguja, de seda y oro, y de celos en la color turquesada: celos vi, con celos vuelvo.
¡Qué importa! Allí estaba el alimento, las golosinas, la almilla de algodón, la ropa, la cama... ¿Por dónde supieron los demás golfos la aventura?
-Ve, Lilit, al cerro de las Ramas y extiende un contrato con un hombre que allí encontrarás, y que abriga tanto desprecio por su alma que la llama almilla.
Vestía Diego de Salazar almilla de velarte con calzón de lo mismo, listadas calzas y botín de piel, completando su arreo el enorme sombrero, el escudo y la tizona fiera.
Hasta cabe no recordar aquel vestir tan curioso, proyección visible de un criterio anticuado: el levitón alto de cuello y estrecho de bocamanga, ceñido al talle y derramado por los muslos de amplísimos faldones; el chaleco ombliguero; el reloj con dijes; el pantalón sujeto al botín blanco por la trabilla de los lechuguinos de 1825, pero generalmente abrochado de un modo asaz incorrecto; el corbatín de raso; la almilla de franela...
-Y ¿qué quiere usarced que haga con esta prenda? -¡Toma! Esa prenda se llama almilla, y eso es lo que yo he vendido y a lo que estoy obligado. Carta canta.
Pero destruido el diabólico hechizo, se encontró don Dimas con que Visitación lo había abandonado corriendo a encerrarse en un beaterío, siguiendo la añeja máxima de dar a Dios el hueso después de haber regalado la carne al demonio. Satanás, por no perderlo todo, se quedó con la almilla; y es fama que desde entonces los escribanos no usan almilla.
El escribano siguió en la operación hasta sacarse la almilla o jubón interior, y pasándola a Lilit le dijo: -Deuda pagada y venga mi documento.