Ejemplos ?
Navarro Ledesma Rey de los hidalgos, señor de los tristes, que de fuerza alientas y de ensueños vistes, coronado de áureo yelmo de ilusión; que nadie ha podido vencer todavía, por la adarga al brazo, toda fantasía, y la lanza en ristre, toda corazón.
¡Oh, tú que los espíritus alientas y con tu influjo celestial inspiras las que en tu solio y a tu lado asientas: Y coronando de laurel sus liras, su gloria haces cual la tuya eterna, y hombres y orbes con su canto admiras.
adorada señora de mi destino y de la vida mía, cuando yo tu hermosura en un silencio religioso admiro, el aire que tú alientas y respiro es delicia y ventura.
Considera piadosa mi amargo duelo; con la mano tendida me muestra el cielo; y su voz, como brisa de primavera, dulce y mansa me dice: «¡Sufre y espera!» Yo conozco el aliento de aquella boca; yo conozco aquel manto y aquella toca, desde una triste noche que, delirando, a la luz de unos cirios pasé velando: ¡triste noche solemne, triste velada que dejó el alma mía regenerada! Dulce voz que me alientas en mi agonía, ¡ay de mí si cesaras de hablarme un día!