alias


También se encuentra en: Sinónimos.

alias

(Del lat. alias, de otro modo < alius, otro.)
1. s. m. Apodo, sobrenombre sólo lo conoce por el alias.
2. adv. Por otro nombre, también llamado Domenico Theotocopuli, alias El Greco.
NOTA: En plural: alias

alias

 
adv. l. De otro modo, por otro nombre.
m. Apodo.
Sinónimos

alias

sustantivo masculino

alias:

apelativomote, sobrenombre, seudónimo, apodo,
Traducciones

alias

alias

alias

alias

alias

alias, pseudonym

alias

alias

alias

salanimi, toiselta nimeltään

alias

pseudonim, zvan

alias

・・・の別名で知られる, 別名

alias

...라는 통칭으로 알려진, 가명

alias

alias

alias

ฉายา, อีกนัยหนึ่งเรียกว่า

alias

biệt hiệu, biệt hiệu là

alias

別名

alias

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Ejemplos ?
Lo cierto es que Pepona, tan clemente, era con los curas encarnizadamente cruel, y acaso ellos fueron los que añadieron a su nombre el alias de la Loba.
Antonio Fuentes, soldado desertor del Regimiento Infantería 6º de línea, natural de Carabañas: edad 24 años, estatura cuatro pies, once pulgadas y siete líneas, pelo castaño, ojos pardos, barba poca. ::Gregorio Ruiz, alias Tomillo, vecino de Talavera la Real: edad 19 años, estatura cinco pies, pelo castaño claro, ojos pardos.
l que atiende por este alias, sustitución del humilde nombre de Jacobo Expósito, es un golfo cuya edad no se aprecia a primera vista.
Su padre lo había dejado algunos cuartejos; pero el muchacho, encalabrinado con la susodicha hembra, se olió a gastar hasta que vio el fondo de la bolsa, que ciertamente no podía ser perdurable como las cinco monedas de Juan Espera-en-Dios, alias el Judío Errante.
Bebedor y holgazán, mujeriego, timbista y perdido como era su Frutos, alias Verderón, siempre acompañaba y traía a casa una corteza de pan...
Conocíasele con el nombre de Francisco Mogollón, alias Sanguijuela; y por lo mismo que no se sabía de él que tuviese oficio, rentas ni beneficio, las comadres del barrio pararon mientes en que, cuando iba al figón o cocinería de Chimbambolo a comprar una ración de uña de vaca con salsa de perejil y pimiento, los afamados choncholíes y anticuchos, una capirotada de ajos con cebolla albarrana y el obligado zango de ñajú llevaba para recibir esos comistrajos un par de escudillas de plata cendrada.
Él era hombre bonachón y sedentario, que entró a heredar el vínculo de Bouzas por la trágica muerte de su hermano mayor, el cual, en la primera guerra civil, había levantado una partidilla, vagando por el contorno bajo el alias guerrero de Señorito de Padornín, hasta que un día le pilló la tropa y le arrojó al río, después de envainarle tres bayonetas en el cuerpo.
Terrible era la condición; pero Barbastro se hallaba tan ofuscado, tan emperrado, tan fuera de sí, que cerró los ojos, a manera del que se precipita a un abismo, y... ¡ya lo sabe usted!, entregó su mano y sus millones a Dominga de Alfónsiga, alias Morros Negros.
En materia criminal la justicia del otro siglo no se andaba con muchas probanzas ni dingolondangos, y tres días después Francisco Mogollón, alias Sanguijuela, desnudo de medio cuerpo arriba y caballero en el tordo flor de lino, que así llamaban los limeños al asno propiedad del verdugo, deteníase en cada esquina, donde con medio minuto de pausa entre azote y azote, lo aplicaba el curtidor de brujas y bribones hasta cinco ramalazos con penca de tres costuras.
En el susodicho apodo -atienda usted bien- está mucha parte del intríngulis de la historia. ¿Que por qué le pusieron ese alias? No lo sé a derechas; creo que por parecerse en la cara y la barba larguirucha a un Cristo muy grande y muy devoto que se venera en el santuario de Boán.
En una de esas, charlando y preguntando, me dice que fuera a averiguar qué había pasado con mi hermano, y me dice que en uno de los traslados, después de la última información con la que yo contaba, 30 días más tarde de ello, lo trajeron no sé adónde, en ese famoso lugar donde está el portón grande y lo mataron, y entre los que intervinieron en la muerte de mi hermano me dice que tiene estos datos: un señor Ríos de Ejército, un señor Rueda de la Policía de la provincia de Buenos Aires, un señor Antonio de Jesús, alias de Jesús, un señor Nestor Beroch y un señor Arana, alias el sordo, Todo es veraz y me consta.
El único que no preguntaba, y hasta ponía cara de fisga, era Jácome Fidalgo, alias Mansegura, cazador furtivo injerto en contrabandista y sabe Dios si algo más: ¡buen punto!