aliadófilo

aliadófilo, a

adj./ s. HISTORIA Que era partidario de las naciones aliadas en cualquiera de las dos guerras mundiales.
Ejemplos ?
Vázquez de Mella era germanófilo, lo que le condujo a una sonada separación con el pretendiente carlista Jaime de Borbón, que era aliadófilo.
El general, con buenos contactos tanto en los partidos tradicionales como en la Guardia y ya con el apoyo alemán a pesar de su pasado aliadófilo, se había decidido a exigir la renuncia de Carol.
Colaboró en varios periódicos españoles: El País, El Imparcial, Blanco y Negro, La Esfera y Nuevo Mundo, y en la I Guerra Mundial fue corresponsal de ABC en París y luego de La Correspondencia de España, donde había residido durante diez años con anterioridad; allí escribió la novela De un mundo a otro (1916) y se declaró aliadófilo.
En abril de 1917, un mes después de la caída del zarismo, el gobierno del liberal Romanones, reconocido aliadófilo, cayó debido a su postura beligerante respecto del hundimiento de barcos mercantes españoles por submarinos alemanes —lo que suponía el acercamiento a los aliados— que no fue apoyada por una parte de su partido y tampoco por el rey, quien durante la guerra había girado hacia posiciones cercanas a los germanófilos, los más firmes defensores de la estricta neutralidad, aunque había montado en palacio una oficina pro cautivos que se ocupó de los prisioneros de ambos bandos.
En abril de 1917, un mes después de la caída del zarismo, el gobierno del liberal Romanones, reconocido aliadófilo, cayó debido a su postura beligerante respecto del hundimiento de barcos mercantes españoles por submarinos alemanes.
A finales de mayo de 1917, los republicanos con Alejandro Lerroux al frente organizaron un gran mitin aliadófilo en la plaza de toros de Madrid al que se sumó el Partido Reformista de Melquiades Álvarez y al que asistió a título personal el dirigente socialista Andrés Ovejero.
Fue sustituido por José Félix de Lequerica, que hasta entonces había desempeñado el cargo de embajador ante la Francia de Vichy, y que, a diferencia del aliadófilo Gómez Jordana, era una acérrimo partidario de la Alemania nazi —Serrano Suñer incluso le llamaba «el hombre de la Gestapo»—, por lo que su nombramiento fue considerado por los aliados como un «terrible golpe».
La decisión de establecer la organización en marzo de 1943 se debió a dos factores: uno interno, originado por el conocimiento de que la gestión política del entonces presidente Ramón Castillo utilizaría todos sus recursos en favor de la candidatura de Patrón Costas, y otro externo, surgido del profundo descontento que suscitó la política exterior del Ejército en los integrantes de la organización tras darse a conocer en febrero de 1943 un memorándum transmitido por el jefe del Estado Mayor, General Pierrestegui (considerado aliadófilo), quien en agosto de 1942 había expuesto su alarma por la ruptura del equilibrio de fuerzas de la Cuenca del Plata, reclamando un arreglo con los Estados Unidos para la dotación de armamentos para el Ejército.
Mientras los hombres del GOU tenían ideas bastante claras sobre los objetivos de la logia y del rumbo que tomaría el Estado, Rawson se hallaba cenando en el Jockey Club, donde realizó su primera muestra de inhabilidad política, que a la larga le costaría la presidencia: ofrecer a sus amigos José María Rosa y Horacio Calderón (el primero accionista de El pampero y germanófilo, y el segundo, aliadófilo); ambos conocidos conservadores, las carteras del "Ministerio de Hacienda" y del "Ministerio de Justicia" respectivamente, en el marco de un golpe formalmente conservador y anti-Aliado.
Los intentos del nuevo Gobierno, supuestamente aliadófilo, de apaciguar al canciller alemán resultaron vanos y los preparativos del Eje para invadir el país continuaron.
El diario sufrió inconvenientes en especial en la época de la Segunda Guerra Mundial al tomar una posición principista, nacionalista y antiimperialista. Ello granjeo la animosidad y el ataque de los intereses económicos en el Uruguay que pertenecían al sector aliadófilo.
Storni era uno de los pocos militares argentinos por entonces que tenía simpatías por los Estados Unidos donde había vivido varios años. Si bien era un nacionalista, también era «aliadófilo» y partidario de que la Argentina ingresara a la guerra.