Ejemplos ?
Un cuarto de hora después llegó doña Ana con su insepara- ble maríscala, ambas puestas de veinticinco alfileres y des- lumhrando con el brillo de las alhajas.
7.° No sólo debe la Guardia Civil averiguar el paradero de los ladrones que hubiesen cometido un robo, sino también el de los efectos robados, así como las personas que los pudiesen haber adquirido, bien sean alhajas, ropas, productos del campo, caballerías o ganado de otra especie.
Desde los elegantes y exaristocráticos trajes de etiqueta, ocultamente alquilados, hasta los sencillos o escandalosos modelos hechos por desconocidos modistas venidos a menos; desde las humildes imitaciones de joyas ambicionadas hasta las portentosas brillantes alhajas importadas de países lejanos y exóticos, de diversas maneras...
Estas alhajas habían sido vendidas a un judío del ghetto de Tetuán; su propietaria no las encontraría jamás, mientras que él, Abdalá el Susi, con el producto de aquel robo podría aún vivir tres meses sin necesidad de cometer ningún acto de violencia o astucia.
Abierto tiene delante Aquel cajon singular Habilmente preparado, Que mitad cuna, y mitad Barco, condujo en su centro Al desdichado rapaz. Y vénse sobre la mesa Derramadas á la par Monedas y alhajas de oro De valor muy especial.
Entre los pasajeros de la embarcación vino un comerciante pacotillero, malagueño por más señas, conductor de una gran caja que encerraba aretes y sortijas, las que, en vez de piedras fínas, lucían cristal de Bohemia imitando el rubí, el zafiro y el brillante. El pacotillero era hombre simpático y de letra muy menuda; y las alhajas, aunque hechizas, no carecían de forma artística.
Que ibas á entrar está claro, Conque de dos cosas una: O el galan de Doña Luz Sois, ó en la sombra nocturna Fiado, en la torre entrabais De oro y de alhajas en busca.
Hasta hoy he vivido con el producto de mis alhajas, y hace ocho días vendí la última..., una gargantilla de perlas muy hermosa...
No permite tal: antes aparta de ellos todos los males, las maldades, los deleites, los malos pensamientos, los codiciosos consejos, la ciega sensualidad y la avaricia, que anhela siempre por lo ajeno. ¿Hay por ventura quien pida a Dios que guarde también las alhajas de los buenos?
5º- Declaro: que cuando vine al servicio de la Presidencia de la República tenía un capital considerable, adquirido con mi propio trabajo, y que lo he perdido cuasi enteramente, por haberle prestado mi crédito particular al Gobierno, pues para hacer pagos en Europa por cuenta del mismo, mandaba frutos del país que me originaron pérdidas, mientras que yo aquí, solamente cobraba el capital, antes de averiguar dichas pérdidas; de manera que mi esposa queda reducida a sus alhajas que no valen gran cosa...
Rodríguez dejó, entre otras cosas, en poder de los gauchos de Güemes como rasgo de su honestidad administrativa en el gobierno de La Plata, “ varios tejos de oro, un bastón de carey con empuñadura de oro, y cuatro cajas para polvillo, de oro también ” todas estas alhajas con la marca del general español Pizarro, vejado y sacrificado en la cárcel durante su gobierno.
Y efectivamente, las rentas de que Abdalá el Susi disfrutaba eran el producto de un robo de alhajas cometido en El Cairo, en perjuicio de una gorda y estúpida turista americana.