algarrada

(redireccionado de algarradas)

algarrada

1. s. f. HISTORIA, MILITAR Máquina de guerra que se utilizaba para arrojar piedras contra las murallas de una fortaleza.
2. TAUROMAQUIA Fiesta que consiste en correr un toro en campo abierto con vara larga.
3. TAUROMAQUIA Encierro de toros en el toril.
4. TAUROMAQUIA Novillada, lidia de novillos.

algarrada

  (del ár. 'arrâda)
f. Máquina de guerra antigua para disparar piedras.

algarrada

  (de algarada)
f. Encierro de toros.
Novillada (lidia).
Ejemplos ?
Que los españoles continuaron designándola con esta última denominación hasta el año de 1342, lo demuestran también muchos hechos referidos por escritores recomendables. En el sitio de Requena (Anales toledanos, página 400) ocurrido en el año 1219, atacaron los castellanos la plaza con algarradas.
En el de Mallorca, emprendido por los aragoneses en 1229, eran las algarradas tan sutiles, que una de las que tenían los moros lanzaba con tanta furia las pelotas que pasaban de claro cinco o seis tiendas.
5.) En el de Burriana tuvieron que cubrir sus ataques con una manta de tablazón muy gruesa para librarse de los proyectiles que lanzaban estos cañones (Zurita, idem, idem, capítulo 10.) Cuando el rey Fernando atacó Sevilla, los árabes, según la Crónica general de España (fol. 428), se defendieron con algarradas desde el arrabal de Triana.
I cap. 222) emprendida por los cruzados mandaron estos construir algarradas para tirar piedras. Martínez Marina (Memorias de la Real Academia de la Historia, t.
También contaban los musulmanes con catapultas y máquinas de tiro rasante, llamadas por Jaime I algarradas, muy ligeras, rápidas de manejar, y capaces de arrasar varias tiendas enemigas.
La respuesta de los sitiados no se hizo esperar y respondieron con catorce algarradas y dos trabuquetes, pero ante el imparable avance de las tropas del rey, los moros ataron a varios prisioneros cristianos completamente desnudos en lo alto de las murallas para impedir así que éste los bombardease, al tiempo que los mismos exhortaban gritando a sus compatriotas que no cesasen de disparar.
Los cruzados establecieron el campamento cerca de la puerta de Bab al-kahl, al noreste de la ciudad, e instalaron la maquinaria de asedio, catapultas, un fundíbulo y una mangana, que inmediatamente comenzaron a atacar la ciudad, que esperaba la ayuda de Abu-Zakariyyà Yahya I, gobernador almohade de Ifriquiya y se defendía con dos trabuquetes y catorze algarradas.