alfolí

(redireccionado de alfolíes)

alfolí

(Del ár. al-hury, hórreo, granero público.)
s. m. Almacén de granos o sal.
NOTA: En plural: alfolíes

alfolí

 
m. Granero o pósito.
Almacén de la sal.
Traducciones

alfolí

SM [de granos] → granary; [de sal] → salt warehouse
Ejemplos ?
4 Oid esto, los que tragáis á los menesterosos, y arruináis los pobres de la tierra, 5 Diciendo: ¿Cuándo pasará el mes, y venderemos el trigo; y la semana, y abriremos los alfolíes del pan, y achicaremos la medida, y engrandeceremos el precio, y falsearemos el peso engañoso; 6 Para comprar los pobres por dinero, y los necesitados por un par de zapatos, y venderemos las aechaduras del trigo?
25 Por tanto os digo: No os congojéis por vuestra vida, qué habéis de comer, ó que habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir: ¿no es la vida más que el alimento, y el cuerpo que el vestido? 26 Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni allegan en alfolíes; y vuestro Padre celestial las alimenta.
18 Y dijo: Esto haré: derribaré mis alfolíes, y los edificaré mayores, y allí juntaré todos mis frutos y mis bienes; 19 Y diré á mi alma: Alma, muchos bienes tienes almacenados para muchos años; repósate, come, bebe, huélgate.
En relación con la sal, y al igual que en las Cortes de Burgos de 1315, se decretó que no podría ser sacada del reino, y se dispuso que no se hicieran bodegas o alfolíes de sal, y al que quebrantase esta disposición le sería confiscada la sal y sería condenado a muerte.
Mientras su ejército asediaba la ciudad de Lugo, Enrique de Trastámara viajó a Santiago de Compostela y el día 17 de septiembre de 1366 cedió al «cabildo, clérigos, capellanes y beneficiados de Santiago» 10.000 maravedís anuales colocados sobre las diezmas de los puertos de Noya y Padrón y sobre los alfolíes de dichos lugares, si las diezmas no bastasen, a fin de que celebraran solemne y mensualmente dos misas cantadas, de las que una sería a principios de mes y la otra a mediados del mismo.
El método establecido en la antigüedad para el gobierno de esta renta, se reducía al establecimiento de varias fábricas de sales desde donde se pasaba la sal a unos almacenes, que conservaron el nombre arábigo de alfolíes, de donde sacaban los pueblos la cantidad que se les señalaba.
Estaba prohibido el uso de las aguas salobres y de los mineros que la hacienda abandonaba, bajo pena de multa y presidio, por más o menos cantidad y años, según la reincidencia, extensiva a los que compraren sal de contrabando o robaran en las salinas o alfolíes reales.
Simultáneamente se potenciaron industrias como la construcción o la salazón (origen de los alfolíes o depósitos de sal) y se vertebraron nuevas vías comerciales, marítimas y terrestres (ruta del Besaya, las que partían de Castro-Urdiales y San Vicente o el camino Laredo-Burgos).
La sal no podría ser sacada del reino, y se dispuso además que no se hicieran bodegas o alfolíes de sal, y al que quebrantase esta disposición le sería confiscada la sal y sería condenado a muerte.
En ese período hubo un rápido crecimiento motivado por la actividad comercial que convirtió a la villa en la segunda ciudad asturiana de aquel tiempo; hay también espacio para otros de los aspectos más interesantes de esta era, entre los que destacan el fuero de Avilés, los alfolíes de la sal y la muralla Medieval.