Ejemplos ?
Con lentos pasos, sin rumor, al lado llegaba del rico lecho, y en el doliente clavaba ojos cual brasas de fuego, y una mano, que en la sombra daba vislumbres de hielo, por la calurosa frente del aletargado enfermo pasaba, gemidos hondos ahogando con duro esfuerzo.
¡Iwa! -gritó después la viuda de un modo horrible, sacudiendo al enfermo, que nada entendía, aletargado como estaba por la fiebre.
Y en la marcha del martillo antorcha, hermandad inmaculada, visión de los olimpos rotos, impregnaré cada noche desolada con túnicas doradas de potencia; construiré cada día aletargado entre excitación de hoces y al impacto de aerolitos fundiré soles murientes para hacer los nuevos soles, soles conmutadores… soles sin soberbia, creadores, solidarios, imparciales, soles verdaderos: ¡Hombres!
He permanecido horas enteras en la enorme tina de mármol blanco, aletargado por la influencia de la temperatura ardiente del agua; tengo en el paladar el sabor salino de la droga sedante y en las narices el olor de la esencia de toronjil que el profesor agregó a la sal.
No olvidaré nunca las tres horas mortales que duró el pasaje desde la fragata a la playa. Aletargado por el calor, voy todo este tiempo echado en el fondo de la canoa de un negro africano que mueve los remos con lentitud desesperante.
La República ha restaurado, en fin, bajo el título de conscripción vial, el régimen de las mitas. La República, además, es responsable de haber aletargado y debilitado las energías de la raza.
En la otra orilla un cocodrilo permaneció aletargado sobre la ciénaga con las fauces abiertas, con los ojos vueltos hacia el sol, inmóvil, monstruoso, indiferente, como una divinidad antigua.
Luego que Polifemo, atestado de comida y aletargado por el vino, reclinó la doblada cerviz y se tendió cuan inmenso era en su caverna, arrojando por la boca, entre sueños, inmundos despojos, mezclados con vino y sangre, nosotros, después de invocar a los grandes númenes, y designados por la suerte los que habían de acometer la empresa, nos arrojamos todos a la vez sobre él, y con una estaca aguzada le taladramos el enorme ojo, único que ocultaba bajo el entrecejo de su torva frente, semejante a una rodela argólica o al luminar de Febo; y alegres en fin, vengamos las sombras de nuestros compañeros.
El terral soplaba con furia, removiendo y aventando las arenas, como si quisiese tomar posesión de aquel páramo inmenso todo el día aletargado por el calor.
Afirmaba Gláfira que uno de sus progenitores había sido Epiménides, sabio, legislador, poeta y profeta, diestro en el arte de suspender la vida, permaneciendo aletargado en profundas cavernas para conocer por experiencia el sesgo y tortuoso curso que llevan al través de los siglos los sucesos humanos.
Puede que algunas de las verdades enunciadas en este lugar, vayan a sacudir el sueño de algún espíritu aletargado en el seno de las supersticiones.
Mas, por desgracia, me desperté y todas mis fuerzas me abandonaron. «En verdad -me dije-, muy aletargado tenía que estar para mostrar tales escrúpulos.