Ejemplos ?
-Trot -me dijo-, por lo general no me gustan las caras nuevas; pero tu Barkis no me disgusta, ¿sabes? -Si me hubieran dado cien libras, tía, no me hubiera alegrado tanto; y soy feliz viendo que la aprecia usted.
Después de que sepas quién soy, estarás obligado a confesar que no era nada menos que mi deber enamorarme de ti a primera vista, y que ninguna chica de adecuados sentimientos podría hacer otra cosa en mi lugar." Como puede suponerse, me habría alegrado muchísimo de renunciar a las explicaciones, pero Edith estaba resuelta a que no hubiera más besos hasta que hubiese sido exculpada de toda sospecha de precipitación en la concesión de sus afectos, y yo estaba dispuesto a seguir al encantador enigma hasta la casa.
Creo que había pocos poseedores de propiedades en su época que no se hubiesen alegrado mucho de renunciar al derecho de alienar sus propiedades si éstas se les hubiesen podido garantizar irrevocablemente a ellos y a sus hijos.
En todos los países, excepto en los temporalmente afortunados con escasa población, el trabajador se habría alegrado efectivamente de canjear su derecho a dejar a su empleador por una garantía de que éste no le despediría.
(Esto dijo levantándose y sacando el reloj, y yo me hubiera alegrado que hubiera apuntado con una hora de adelanto, que ya me dolía la cabeza, al paso que me gustaba aquel hombre estrepitoso.) Amo –siguió–, amo demasiado a mi patria para ver con indiferencia el estado de atraso en que se halla; aquí nunca haremos nada bueno...
-Nada de eso -dijo Secundo-; antes bien, me hubiera alegrado que hubieses venido más temprano, pues te hubiera causado placer, no sólo el discurso elegante que ha hecho nuestro Aper, exhortando a Materno a que pusiese todo su ingenio y estudio en orar causas, sino también la oración de Materno en defensa de la poesía festiva, y como convenía defender a los poetas, pero satírica, y con estilo más semejante al de éstos, que al de los oradores.
22 Y celebraron la solemnidad de los panes ázimos siete días con regocijo, por cuanto Jehová los había alegrado, y convertido el corazón del rey de Asiria á ellos, para esforzar sus manos en la obra de la casa de Dios, del Dios de Israel.
----- = I Venimos á la conmemoración de Navarro Ledesma con el propósito de añadir á las honras académicas la ofrenda de nuestros corazones; queremos transmitir, así á las lejanías de ultratumba como á las esferas próximas y á toda la generación viva, los testimonios del cariño que profesábamos al grande ingenio, al hombre bueno y afable, cuya amistad fué una de las pocas flores que han embellecido y alegrado nuestra existencia.
«Me he alegrado, dice, con tu salud.» Este es Cristo Jesús, Salvador y eterna salud, a quien el anciano Simeón, tomándole en sus brazos siendo niño, como se lee en el Evangelio, y reconociéndole por grande: «Ahora, dice, dejaréis, Señor, a vuestro siervo en paz, porque vieron ya mis ojos vuestra salud.» Diga, pues, la Iglesia «me he alegrado con tu salud, porque no hay santo como el Señor, y no hay justo como nuestro Dios»; santo que santifica, y justo que justifica.
"Para hacer justicia a tus contemporáneos, ellos mismos parecían comprender que el hecho de que el campo fuese engullido por la ciudad no era buena señal para la civilización, y aparentemente se habrían alegrado de encontrar una cura para ello, pero fracasaron por completo en observar que, como era el efecto necesario del capitalismo privado, sólo podría remediarse aboliéndolo." "¿Exactamente cómo actúa," dije, "la abolición del capitalismo privado y su sustitución por un sistema de economía nacionalizada, para detener el crecimiento de las ciudades?" "Aboliendo la necesidad de mercados para el intercambio de trabajo y artículos," replicó el doctor.
Pues dice así: «Confirmóse mi corazón en el Señor; mi fortaleza y gloria sea ensalzada en mi Dios; dilatóse mi boca sobre mis enemigos, me he alegrado en tu salud; porque no hay santo como el Señor, y no hay justo como nuestro Dios, y no hay otro que tú que sea santo.
-Con más razón te conmovería su suerte, si supieras que cada uno de sus conventos era un hogar hospitalario que han perdido, y que el sacarlas de allí les ha causado más pena que la que sintiera un patriota a quien desterrasen de su país sin tener esperanza de volver jamás. -¡Vaya, tú exageras! ¡Cuántas no se habrán alegrado al verse libres! -¡Libres!