Ejemplos ?
Ya sabes que el Oficial del Consejo opina que me alcanzan los beneficios del artículo 10 del Convenio de Vergara; pues, aunque tu padre murió con anterioridad, consta que ya estaba de acuerdo con Maroto...
Procuremos, pues, merecer la benevolencia y el favor de este dios, y él nos hará encontrar la otra parte de nosotros mismos, felicidad que hoy día no alcanzan más que poquísimas personas.
En muchos jardines de Valencia cultívanse las flores en grandes extensiones, como si fueran patatas, sin que el hortelano se sienta conmovido por su belleza, sin que se detenga a aspirarlas; cuando están en sazón, las corta lo mismo que en una siega y las envía a Madrid o a otros mercados, satisfecho de la buena cosecha, igual que si exportase vino a Francia o cebollas a Inglaterra. Sólo en las ciudades alcanzan estas joyas frágiles y perfumadas una dulce adoración.
La solidaridad indisoluble en el destino común hace que en nuestros días a ningún mexicano le pueda ser ajena la suerte de otro mexicano, por muy distante que se encuentre. O los beneficios del progreso alcanzan a todos o no hay progreso real.
No olvidemos que para nuestra Carta Magna la propiedad y la riqueza alcanzan la jerarquía de función social, y que ellas obligan a quienes las poseen a mayores responsabilidades.
No soy de los que se afligen ante el espectácu- lo de la gloria ajena, y nunca dejo de quemar mi granito de in- ciensa á talentos que, como el de usted, saben y alcanzan á imponerse á la admiración de los que merodeamos en el ex- tenso, si bien con frecuencia ingrato, campo de las letras.
La tierra es llana y fértil se suyo, sino que está cubierta de monte, que llegan los montes hasta el mismo lugar. El temple inclina más a frio que a caliente, porque hay dos ynbiernos que algunos años se alcanzan el uno al otro.
Mira que se acerca el ángel de la tempestad. Sus alas alcanzan desde las nubes al suelo, y puede pegarte un aletazo antes de que tengas tiempo de pedirle gracia.
Y yo, que me siento mordido por algo más doloroso y en el sitio más sensible, llámesele corazón, alma o como se quiera, yo que he sido mordido y estoy herido por los discursos de la filosofía, cuyos dardos son más acerados que el dardo de una víbora, cuando alcanzan a un alma joven y bien nacida y la hacen decir o hacer mil cosas extravagantes; viendo en derredor mío a Phaidros, Agatón, Eryximacos, Pausanias y Aristodemos, sin contar a Sócrates y a los otros, afectados como yo de la locura y la rabia de la filosofía, no cavilo en proseguir delante de vosotros el relato de aquella noche, porque sabréis excusar mis actos y a todo hombre profano y al sin cultura cerradle con triple candado los oídos.
Algo que muchos niños y jóvenes hay ya no alcanzan a sentir, aunque lo lean en sus libros de historia de México o lo escuchen por radio o lo vean por televisión.
Júzgote por desgraciado si nunca lo fuiste: pasaste la vida sin tener contrario; nadie (ni aun tú mismo) conocerá hasta dónde alcanzan tus fuerzas; porque para tener noticia de sí es necesaria alguna prueba, pues nadie alcanza a conocer lo que puede sino es probándolo.
A través de ellos, de lejos se alcanzan tumultuosas las sombras de los que danzan ir pasando unas tras otras, una ilusión produciendo tan fantástica y diabólica, que desvanece los ojos y el corazón acongoja.