alcancía


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alcancía

(Del ár. *al-kanziya, caja propia para atesorar < kanz, tesoro escondido.)
1. s. f. Recipiente de barro, metal u otro material, con una hendidura estrecha por donde se echa dinero para guardarlo llenar la alcancía. hucha
2. JUEGOS Bola hueca hecha de barro, usada antiguamente en el juego de las alcancías.
3. MILITAR Recipiente en forma de olla que se usaba antiguamente como arma, llenándolo de alquitrán y arrojándolo al enemigo encendido.
4. correr, o jugar, alcancías JUEGOS Tirárselas al escudo unos jinetes a otros mientras corrían a caballo.

alcancía

 
f. Vasija cerrada, con una hendidura estrecha por donde se echan monedas para guardarlas.
Bola hueca de barro seco, llena de flores o ceniza, que se arrojaban unos jinetes a otros en la antigua diversión de correr o jugar alcancías.
Olla de materias inflamables que, encendida, se arrojaba a los enemigos.
(Amér.) Cepillo en que se depositan las limosnas.
Sinónimos

alcancía

sustantivo femenino

alcancía:

cepillohucha,
Traducciones

alcancía

sparegris, kirkebøsse

alcancía

Sparschwein, Almosenbüchse, Sparbüchse, Spardose, Spartopf

alcancía

säästöpossu

alcancía

קופת חיסכון

alcancía

salvadanaio

alcancía

cofrinho, porquinho-mealheiro, mealheiro

alcancía

касица-прасица

alcancía

spargris, sparbössa

alcancía

扑满, 小猪储蓄罐

alcancía

prasátko

alcancía

kasica prasica

alcancía

貯金箱

alcancía

돼지 저금통

alcancía

sparegris

alcancía

กระปุกออมสิน

alcancía

kumbara

alcancía

heo đất

alcancía

SF
1. (= hucha) → money box (LAm) (= cepillo) → collection box, poor box
2. (Méx) (= cárcel) → nick, slammer, can (EEUU)
Ejemplos ?
Bastante gente se juntó en la rueda, cuando el coimero, de su alcancía de lata, sacó las fichas, y las empezó a repartir, en cambio de buenos pesos.
XXXI Corazón, ayer sonoro, ¿ya no suena tu monedilla de oro? Tu alcancía, antes que el tiempo la rompa, ¿se irá quedando vacía? Confiemos en que no será verdad nada de lo que sabemos.
éxico, 30 de enero de 1891 Cree el aldeano vanidoso que el mundo entero es su aldea, y con tal que él quede de alcalde, o le mortifique al rival que le quitó la novia, o le crezcan en la alcancía los ahorros, ya da por bueno el orden universal, sin saber de los gigantes que llevan siete leguas en las botas y le pueden poner la bota encima, ni de la pelea de los cometas en el Cielo, que van por el aire dormidos engullendo mundos.
El hombre hormiga muestra desde pequeñito lo que ha de ser cuando maduro: bien puede acariciarle la madre, ponerle miedo la nodriza, no ha de callar si no le dan dinero: tiene una alcancía, y en ella guarda los reales que le da su padrino los domingos, o recoge en el atrio de los templos en algún bautismo rumboso: en este punto está medio en quiebra el hombre hormiga desde que la autoridad ha puesto orden en este abuso que amagaba la tranquilidad del Estado.
-¿Qué querrás tú que haga yo con ellos?... Pus lo que ya te he dicho: dárselos esta noche a Joseíto pa que los eche en una alcancía.
Tu barro suena a plata, y en tu puño su sonora miseria es alcancía; y por las madrugadas del terruño, en calles como espejos, se vacía el santo olor de la panadería.
A las nueve de la noche y cuando el silencio reinaba en Quequeña, María Juana sacó de debajo de su lecho una alcancía de barro, la rompió, y en pesetas y reales contó hasta cincuenta y seis pesos.
¡Le bailan los ojitos! ¡Ah, si él pudiera poner allí su alcancía! Este es poco más a menos el niño hormiga: desembaracémosle de la mantilla, para verlo de fraque ejerciendo su noble oficio en el más extenso campo.
¡Lárguese! —Permítame señora: ésta no es una alcancía como las demás, ésta tiene algo diferente: es mágica. ¡Un verdadero negocio para usted!
¡Pero por Dios!, guárdenos usted secreto y que nuestros nombres ni suenen ni truenen. -Pierdan cuidado, caballeros, que mi boca es una alcancía.
Una mendiga paralítica, se arrastró hasta sus pies, y poniendo en sus manos una alcancía en que guardaba, quién sabe cuánto tiempo hacía, los ahorros de la caridad pública, le dijo que allí encontraría algo de sus limosnas.
(Las gentes no son buenas, pero son distraídas.) Codicia el can el dinero y hace de los descuidos una hucha al pordiosero. ¡Discos nuncios del crimen y de las epidemias; sucias piezas de cobre que llevas en la alcancía de tu quijada bravía!