Ejemplos ?
Desgrangés —añadió—, supongo que tienes un culo muy parecido al que la Duelos acaba de pintar; ven a aplicármelo sobre la cara. La vieja alcahueta obedeció.
Avallar (mejor Abatlar). Abajar, derribar, abatir. Avancuerda. Nombre de alcahueta. Aveite (acaso Abiete). Abiste, árbol, espino.
Andariego por puertas. Pordiosero que pide de puerta en puerta. Andora o Andorra. Alcahueta que andaba de una parte a otra con malos mensajes. Angosto.
La Champville tiene cincuenta años; es delgada, bien formada y ojos lúbricos, es lesbiana y todo en ella lo delata. Su oficio actual es el de alcahueta.
Vencer, engañar, arrastrar. Tragonía. Glotonería. Trainel. Nombre de alcahueta. Trainel. El calzador del zapatero. Tranzar. Tomar, prender.
Está dentro de un mundo poético inaccesible, donde ni alcahueta imaginación, ni la fantasía tienen entrada; planicie con los centros nerviosos al aire, de horror y belleza aguda, donde un caballo blanquísimo, mitad de níquel, mitad de humo, cae herido de repente con un enjambre de abejas clavadas de furiosa manera sobre sus ojos.
Había sido durante mucho tiempo una prostituta, y desde hacía algunos años practicaba a su vez el oficio de alcahueta, pero se limitaba a cierto número de individuos, todos disolutos y de cierta edad; jamás recibía a gente joven, y esta conducta prudente y lucrativa apuntalaba un poco sus negocios.
En la actualidad era alcahueta; era una de las abastecedoras tituladas de la sociedad, y como a su mucha experiencia unía una jerga bastante agradable, había sido escogida para ser la cuarta narradora, es decir, aquella en cuyo relato se encontrarían más horrores e infamias.
La Martaine tiene cincuenta y dos años; alcahueta, es una mamá gorda, rozagante y sana, está obstruida y sólo ha conocido el placer de Sodoma para el que parece haber sido especialmente creada, porque tiene, a pesar de su edad, el más hermoso culo posible; es muy gordo y tan acostumbrado a las introducciones que aguanta los mayores miembros sin pestañear.
Se hace masturbar por la alcahueta mientras le manosea las nalgas y la prostituta sostiene entre sus dedos un cabo de vela muy corto que no debe soltar hasta que el libertino haya eyaculado; y tiene buen cuidado de no hacerlo hasta que la mujer se quema.
Este manejo me disgustó y, vivamente solicitada por otra alcahueta llamada Fournier para que me fuera con ella, y sabiendo que la Fournier recibía en su casa a viejos calaveras de más tono y más ricos que los que recibía la Guérin, me decidí a despedirme de ésta para irme con la otra.
Mi espíritu infernal me sugirió entonces un pequeño horror cuyo efecto encendió tan profundamente mi físico que, sin poder calmar el ardor de mis sentidos, hice salir inmediatamente a nuestra alcahueta y empecé por rogar a Lucila que me masturbase.