alcázar

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alcázar

(Del ár. al-qasr < lat. castrum, campamento.)
1. s. m. ARQUITECTURA, CONSTRUCCIÓN Fortaleza, recinto fortificado.
2. ARQUITECTURA Palacio real construido en lugar estratégico.
3. NÁUTICA Espacio que media, en la cubierta superior de las embarcaciones, entre el palo mayor y la popa.

alcázar

 
m. Fortaleza.
Palacio real.
arq. Nombre común a varios palacios árabes de España, entre los que destacan el de Segovia, el de Sevilla y el de Toledo.
mar. Espacio que media, en la cubierta superior de los buques, desde el palo mayor hasta la popa, o hasta la toldilla.
Sinónimos

alcázar

sustantivo masculino
Traducciones

alcázar

alcazar

alcázar

Алькасар

alcázar

Alcazar

alcázar

Alcázar

alcázar

アルカサル

alcázar

SM (Mil) → fortress, citadel; (= palacio) → royal palace (Náut) → quarter-deck
Ejemplos ?
-Yo, yo que soy el más viejo de vosotros, puesto que apenas sirvo ya para martillar las facetas de los diamantes; yo he visto formarse estos hondos alcázares, que he cincelado los huesos de la tierra, que he amasado el oro, que he dado un día un puñetazo a un muro de piedra, y caí a un lago donde violé a una ninfa; yo, el viejo, os referiré de cómo se hizo el rubí.
Veréis esos alcázares soberbios libres de consejeros hipócritas y bajos aduladores; veréis hombres de gobierno reconcentrados y en calma los partidos; veréis morir instantáneamente la venal Prensa política; verías, pobre y desgraciado pueblo, derrocarse los púlpitos de esos tribunos de la igualdad y desvanecerse como el humo el valor real de sus discursos, que tanto te fascinan; veríamos todos extinguida esa sed de poder que nos devora, y, por último, brotar en los hogares de cada uno la paz, la riqueza, el saber, la virtud y los derechos y la dignidad que tan bárbaramente se buscan en las entrañas de nuestros hermanos.
Los hijos hacen perfectamente en abandonar el materno regazo cuando en él no encuentran el lucro que a manos llenas les prodigan en esos alcázares donde se enseñorean la molicie y el lujo en todo su más estimulante desarrollo.
Al hombre, más débil y más inerme que el cordero, el espíritu, convertido en herrero y en pirotécnico, le ha dado armas y fuerzas mil veces mayores que las del león; al hombre, más desnudo que el perro chino, el espíritu convertido en tejedor, en sastre, en zapatero y en sombrerero, le ha vestido más primorosos trajes que al pavón, al colibrí y al papagayo; al hombre, poco más listo que el topo ó el mochuelo en punto á ver, el espíritu, convertido en fabricante de catalejos, le ha dotado de vista más penetrante que la del águila; al hombre, que jamás hubiera hecho natural é instintivamente algo que valiese media colmena, el espíritu, convertido en arquitecto, le ha enseñado á construir alcázares soberbios...
Ni han de envidiar a los ríos Los alcázares y puentes Que sustentan, Porque esos monstruos sombríos, Más que coronar sus frentes Las afrentan.
III ¡Alma, que vienes a mis reinos, llega desnuda de cualquier mortal empeño, y en holocausto de mi amor entrega el virginal perfume de tu ensueño! Vendrás a mis alcázares de oro por los largos caminos visionarios.
Los que vivis de alcázares señores, Venid, yo halagaré vuestra pereza; Niñas hermosas que moris de amores, Venid, yo encantaré vuestra belleza: Viejos, que idolatrais vuestros mayores Venid, yo os contaré vuestra grandeza; Venid á oir en dulces armonias Las sabrosas historias de otros dias.
A lo lejos en la Vega tiende galán por sus márgenes, de sus álamos y huertos el pintoresco ropaje; y porque su altiva gala más a los ojos halague, la salpica con escombros de castillos y de alcázares.
CAPÍTULO TERCERO I Los peregrinos tocan al termino de su viaje; ya han dejado a sus espaldas las fértiles e inmensas llanuras de Nepaul; ya han visto a Benares, celebre por sus alcázares, cuyos cimientos besa el sagrado río que divide al Indostán del imperio de los birmanes.
un niño, me contaron Un no sé qué de césares y reyes, De alcázares que alzaron, De imperios que asolaron Para escribir con sus escombros leyes.
Tú sabes dónde están las calvas peñas En donde los primeros cenobitas, De Cristo tremolaron las enseñas, Alcázares tornando sus ermitas.
Para ellos los Paladios y Bramantes Alcázares suntuosos levantaron Orillas de la adriática laguna, Y del ducal palacio en las techumbres Torrentes de color vertió Ticiano.