albornoz

albornoz

(Del ár. al-burnus, capuchón.)
1. s. m. INDUMENTARIA Y MODA Prenda de vestir semejante a la bata y confeccionada con tela de toalla, que se usa después del baño.
2. INDUMENTARIA Y MODA Capa o capote con capucha.
3. TEXTIL Tela de estambre muy torcido y fuerte.

albornoz

 
m. Tela hecha con estambre muy torcido y fuerte, a manera de cordoncillo.
Especie de capa o capote con capucha, que usan los árabes y berberiscos.
Prenda de vestir larga, abierta y con mangas, que se usa para secarse después del baño.

albornoz

(alβoɾ'noθ)
sustantivo masculino
salida de baño un albornoz de toalla
Traducciones

albornoz

Bademantel

albornoz

bathrobe

albornoz

accappatoio

albornoz

župan

albornoz

badekåbe

albornoz

kylpytakki

albornoz

peignoir

albornoz

kupaći ogrtač

albornoz

バスローブ

albornoz

목욕 가운

albornoz

badjas

albornoz

badekåpe

albornoz

szlafrok

albornoz

badrock

albornoz

เสื้อคลุมอาบน้ำ

albornoz

bornoz

albornoz

áo choàng tắm

albornoz

浴衣

albornoz

хавлия

albornoz

浴衣

albornoz

SM
1. (= de baño) → bathrobe
2. (= prenda árabe) → burnous, burnouse
Ejemplos ?
uince días después del entierro de doña Teresa Carrillo de Albornoz, a eso de las once de una espléndida mañana del mes de las flores, víspera o antevíspera de San Isidro, nuestro amigo el Capitán Veneno se paseaba muy de prisa por la sala principal de la casa mortuoria, apoyado en dos hermosas y desiguales muletas de ébano y plata, regalo del Marqués de los Tomillares; y, aunque el mimado convaleciente estaba allí solo, y no había nadie ni en el gabinete ni en la alcoba, hablaba de vez en cuando a media voz, con la rabia y el desabrimiento de costumbre.
De pronto Fernando se detuvo sorprendido. Ahora estaba vestido al modo oriental, con un holgado albornoz de verticales rayas negras y amarillas.
La Presidenta, Cilia Flores El Primer Vicepresidente, Sául Ortega Campos El Segundo Vicepresidente, José Albornoz Urbano Los Diputados, Los Secretarios, Plaza Pérez Bonalde de Catia Parroquia Sucre Municipio Libertador, en Caracas, a los diecinueve días del mes de febrero de dos mil nueve.--Año 198º de la Independencia y 149º de la Federación, y 11º de Revolución Bolivariana.
(El diputado Cristóbal Jiménez le contesta) Hace mucho fuiste, ajá. Bueno, ahora es invierno, Albornoz, es muy difícil. Entonces fíjate, hace poco sobrevolé desde Barinas, me fui por ahí en un helicóptero hasta Santa Inés, le pasé revista a las instalaciones petroleras y el plan que hay allí de una refinería nueva, el tema de la agricultura, las vías de comunicación.
El conde de Premio-Real era, allá por los años de 1780, casado con doña Mariana Zugasti Ortiz de Foronda, contemporánea y muy amiga de doña Rosa Salazar y Muñatones, hija única de don Agustín y, como tal, condesa de Monte-Blanco, esposa de don Fernando Carrillo de Albornoz y Bravo de Lagunas, de la orden y caballería de Montesa y hermano del conde de Montemar, cuyo título heredó más tarde.
Vamos a subir, con los noruegos de barba colorada, con los negros senegaleses de cabello lanudo, con los anamitas de moño y turbante, con los árabes de babuchas y albornoz, con el inglés callado, con el yanqui celoso, con el italiano fino, con el francés elegante, con el español alegre, vamos a subir por encima de las catedrales más altas, a la cúpula de la torre de hierro.
Tuvieron por hijo a don Juan Buendía y Santa Cruz, quien por enlace con doña Leonor Lezcano tuvo a don Juan Buendía y Lezcano, el que casó con doña Josefa Carrillo de Albornoz, hija del conde de Montemar y Monteblanco; y a don Antonio Buendía y Lezcano, que se unió in facie ecclesiae con una señora Noriega.
Vamos a ver vivir, como viven en sus países de luz, al javanés en su casa de cañas, al egipcio cantando detrás de su burro, al argelino que borda la lana a la sombra del palmar, al siamés que trabaja la madera con los pies y las manos, al negro del Sudán, que sale ojeando, con la lanza de punta, de su conuco de tierra, al árabe que corre a caballo, disparando la espingarda, por la calle de dátiles, con el albornoz blanco al viento.
Don Juan Buendía y Lezcano no tuvo de su matrimonio más que una hija, que fue doña Clara Buendía y Carrillo de Albornoz, la procesada en 1819 por la Inquisición de Lima.
"Allá en su peñón de águila, sucumbe tras cuarenta años de dominio, sin más bienes que dos camisas de lienzo y un albornoz de pelo de dromedario, cara al cielo, sobre la roca desnuda." Cruzó nuevamente por mi espíritu la impresión clara de que oía a un testigo presencial.
Las familias de hidalga prosapia se continúan hoy con los Fontecha, Mejía, Valdelomar, Valbona, Carrillo de Albornoz, Heredia, Calvillo, Galiana, Fúnez, Peñalosa...
El Cabildo en Sede vacante, compues- to del dean licenciado Carrillo de Albornoz, del chantre Hernando Arias, de los canonigos Esteban Villalon, Alonso Martinez y Diego de Valencia, se opuso a la promulgacion.