albarelo

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albarelo

s. m. FARMACIA Tarro de cerámica de forma cilíndrica, con la pared levemente cóncava y rematando en un cuello algo más estrecho con reborde.

albarelo

 
m. Bote de cerámica, decorado y de forma cilíndrica, más estrecho por la boca y el pie. Servía para contener drogas y por ello se les da el nombre de botes de farmacia.
Ejemplos ?
«Farmacéutica»: Varios dibujos con leyendas de partes de plantas aisladas (raíces, hojas, etc.); objetos similares a jarras farmacéuticas (albarelos) a lo largo de los márgenes y algunos párrafos de texto.
En sus armarios se encuentra una colección de más de 350 botes de cerámica, jarrones y albarelos (jarrones de forma cilíndrica), la mayoría son de origen o inspiración francesa y tienen el nombre del contenido escrito en latín.
Destaca en el siglo XVIII el uso de la cerámica en botámenes farmacéuticos (colección de tarros de farmacia o albarelos), algunos de los ejemplos pueden encontrarse en la Real Botica del Palacio Real y en el Museo de la Farmacia Militar.
En los trabajos con decoración policromada privada de reflejo la decoración aparece igualmente alegre y elegante al mismo tiempo, con ricas bandas pintadas en rojo y azul, animales fantásticos, zarcillos de hojarasca de inspiración rafaelista decoraciones fitomórficas y en particular en los albarelos y jarras, se encuentra la representación de la figura humana en los tipos de pajes y damas iconográficamente similares a los pintados en la cerámica de Faenza del mismo período.
El tema favorito para la decoración a la «safre», fue la de la hoja de roble estilizada pintada para delinear las figuras zoomorfas, en su mayoría, los animales fitomorfos, fantásticos o insignias y emblemas para distinguir, por ejemplo en el caso de los albarelos, a los clientes de las farmacias.
Aparecen en las típicas vasijas para especies farmacéuticas, en los albarelos, motivos como hojas, frutos y flores, especialmente caléndulas de alegre exuberancia, que circundan los medallones de los retratos masculinos, figuras de santos, personajes extraídos de las obras de la literatura del renacimiento, turcos, damas y caballeros, en las que se percibe la influencia de la pintura veneciana del periodo del manierismo.
Las formas típicas del barroco, serán destinadas sobre todo a grandes series de albarelos y enriquecida con formas escultóricas zoomorfas con una característica paleta monocroma en blanco azulado, que resultó una producción policromada algo extraña.
Las formas más comunes fueron las del repertorio destinado a la farmacia: cajas de píldoras, albarelos, tarros y frascos grandes globulares.
Si bien la denominación más popular o conocida es serie de la adormidera —debiéndose a los estudios de Seseña la ampliación identificadora al motivo de los claveles —, González Zamora insiste en el nombre antiguo, rosa o de rosa, tal como aparece en las Ordenanzas de los alfareros de 1751, reproducidas íntegramente en el estudio de Diodoro Vaca. Se conservan piezas con este motivo tan dispares como: platos, cuencos, orzas, jarros, botes (albarelos), tablillas y tiestos.
Se realizó en mayólica estilos barrocos, con crespina perforada, frascos de peregrinos, grandes platos, albarelos y complementos para el servicio de mesa, con grandes decoraciones.
Son igualmente característicos los albarelos y orzas decorados con el escudo de las órdenes de las boticas de los conventos a los que iban destinados.
Durante mediados del siglo XVI, se realizaron los albarelos, destinados a boticas, con colores brillantes sobre un fondo amarillo, verde, naranja, rojo, que recogían las formas decorativas de los grutescos, como un delfín, guirnaldas, las estilizadas hojas de acanto y guerreros o personajes de leyenda, tomados de la literatura del renacimiento.