alba


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alba

(Del lat. alba, femenino de albus, blanco.)
1. s. f. Tiempo durante el que amanece al alba el grupo abandonará el campamento. amanecer
2. Primera luz del día antes de la salida del sol. aurora
3. RELIGIÓN Prenda de vestir de tela blanca que llega hasta los pies, usada por los sacerdotes sobre el hábito para celebrar los oficios divinos.
4. quebrar, rayar o romper, el alba Empezar a aparecer la luz del día rompiendo el alba, descubrieron la silueta de la cordillera. amanecer

alba

 
f. Amanecer.
Primera luz del día antes de salir el sol.
Vestidura o túnica de lienzo blanco que los sacerdotes, diáconos y subdiáconos se ponen sobre el hábito y el amito.
lit. Composición poética de tema amoroso para ser cantada, propia de la lírica tradicional.

Alba

 
Distrito de Rumania, en Transilvania; 6 231 km2 y 424 258 h. Cap., Alba Iulia.

Alba

 
C. del NO de Italia, en el Piamonte, prov. de Cuneo; 29 458 h.

alba

(ˈalβa)
sustantivo femenino
1. primera luz del nuevo día, madrugada la luz del alba
2. religión vestidura blanca de los religiosos El alba es una prenda de lino blanco.
Sinónimos

alba

sustantivo femenino
amanecer, albor, aurora.
Albor se usa en sentido figurado para expresar el inicio de alguna cosa; aurora se refiere especialmente a la luz sonrosada que precede a la salida del Sol.
Traducciones

alba

sonop

alba

alba

alba

aamunkoitto, auringonnousu

alba

שחר

alba

परभत, भौर

alba

夜明け, 明け方

alba

새벽, 해돋이

alba

aurora

alba

alba, auroră

alba

gryning

alba

світанок

alba

天亮

alba

ألبا

alba

Алба

alba

阿爾巴

alba

Alba

alba

Alba

alba

SF
1. (= amanecer) → dawn, daybreak
al albaat dawn
al rayar o romper el albaat daybreak
2. (Rel) → alb
Ejemplos ?
En las noches sombrías cuando todas mis penas como negros vampiros sobre mi lecho vuelan; cuando el insomnio pinta las moradas ojeras y las rojizas manchas en mi faz macilenta, me parece que baja la araña de su celda y camina, y camina... y camina sin tregua por mi semblante mustio hasta que el alba llega.
Y les dijo que el buen rey Norandino, rey de Damasco y rey de Siria entera, había hecho a oriundo o peregrino que sido armado caballero hubiera, a la justa invitar que al día vecino convocada en la plaza al alba era; y bien podrían mostrar, sin ir más lejos, que eran su gesto y su valor parejos.
Verde que te quiero verde. Grandes estrellas de escarcha vienen con el pez de sombra que abre el camino del alba. La higuera frota su viento con la lija de sus ramas, y el monte, el gato garduño, eriza sus pitas agrias.
Yo sentí alzarse dentro de mí el ánimo guerrero, despótico, feudal, este noble ánimo atávico, que haciéndome un hombre de otros tiempos, hizo en éstos mi desgracia. ¡Soberbio Duque de Alba!
Pasó la siguiente noche, Y pasaron otra y otras, Y siempre ardia la luz Hasta el alba, en cuya hora Bajaba á la puente misma La misma figura lóbrega, Embozada, solitaria, Recatada y recelosa.
Una triste florecilla Que en los céspedes vegeta, A la luz pura del alba Ricos matices ostenta, Y aroma grato despide, Y jugo abundante deja, Y el cáliz dó el semen guarda Menudas hojas conservan.
Al entrar en la saleta temí que a los ojos me acudiese el llanto: Recordaba aquel día, cuando al besar la mano alba y real de azules venas, sentí con ansias de paladín el deseo de consagrar mi vida a la Señora.
Pero he aquí que cierta injusticia cometida por nuestro Jefe en daño de Ramón; uno de esos abusos de autoridad que disgustan de la más honrosa carrera; una arbitrariedad, en fin, hizo desear al Teniente de cazadores abandonar las filas de sus hermanos, al amigo dejar al amigo, al liberal pasarse a la facción, al subordinado matar a su Teniente Coronel.... ¡Buenos humos tenía Ramón para aguantar insultos e injusticias ni al lucero del alba!
Yo esperaba ansioso el alba, pues no había hallado calma en mis libros, ni consuelo a la pérdida abismal de aquella a quien los ángeles Leonor podrán llamar y aquí nadie nombrará.
Y al contemplar los luminosos rastros del alba luna en el oscuro velo, tiemblan, de envidia y de dolor, los astros en la profunda soledad del cielo.
En las dos noches de que he hablado, poco antes del alba oí cómo Wyatt volvía a colocar la tapa sobre la caja oblonga, introduciendo los clavos en sus agujeros por medio de la maza envuelta en trapos.
Los niños parecen despertarse, mas continúan profundamente dormidos, como todos... La madre los contempla brevemente y torna a su llanto suspendido hasta que el alba se vislumbra por los mismos horizontes...