alarde

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alarde

(Del ár. al-ard, revista militar, exhibición.)
1. s. m. Ostentación y gala que se hace de una cualidad o circunstancia hizo alarde de su erudición y oratoria. alardeo
2. MILITAR Formación militar en que se pasaba revista a los soldados y sus armas.
3. DERECHO Visita que hace el juez a los presos.
4. DERECHO Examen periódico que hacen los tribunales de todos sus asuntos pendientes para ponerlos al día.
5. Encuentro entre facciones opuestas que se simula en las fiestas de algunas localidades.

alarde

 
m. Revista, esp. la de los soldados y sus armas.
Visita del juez a los presos.
Reconocimiento que las abejas hacen de su colmena al tiempo de entrar o salir.
fig.Ostentación y gala que se hace de una cosa.

alarde

(aˈlaɾðe)
sustantivo masculino
demostración exagerada de algo un alarde de generosidad
presumir de algo hacer alarde de sus conocimientos
Sinónimos
Traducciones

alarde

SM
1.display
un alarde de patriotismoa display of patriotism
la decisión fue todo un alarde de serenidadthe decision was a feat of cool-headedness
en un alarde de generosidad, me pagaron la cenain a show o display of generosity they paid for my dinner
en un alarde de falsa modestiain a show of false modesty
hacer alarde de siempre hace alarde de sus riquezashe is always showing off his wealth
siempre está haciendo alarde de sus triunfos sexualeshe's always boasting about o of his sexual prowess
el grupo hizo alarde de su poder de convocatoriathe band demonstrated o displayed their pulling power, it was a demonstration of the pulling power of the band
2. (Mil) (anticuado) → review
3. alardes (esp LAm) (= jactancias) → boasts
Ejemplos ?
A las funciones de iglesia suceden las cabalgadas, a los consejos de corte, los alardes y las danzas; los saraos a los banquetes, a los torneos las farsas, a las consultas y audiencias festejos, toros y cañas.
De este párrafo y el contexto se deduce que para otra vez no se van a dejar llevar de alardes inconsistentes. En todo caso, es muy grave que los gobernantes porque eran los gobernantes alardeen de guerra civil.
Cuando fue inaugurado el modelo neoliberal en 1985, bajo los auspicios de la partidocracia compuesta en aquél entonces, por MNR, ADN, MIR y sus demás asociados; lo hicieron con un gran despliegue de alardes triunfalistas.
Enfrentar problemas no es hacer alardes; es plantearlos y definirlos; es identificar deficiencias y sumar esfuerzos; es persuadir y proponer tiempo y tareas; es ratificar la convicción de nuestra capacidad; es conocer el sistema y el ritmo que nos conviene.
Nadie piense que vamos a caer en provocaciones, porque estamos demasiado serenos para caer en provocaciones, porque tenemos unas responsabilidades muy grandes para precipitarnos nunca en tomar medidas, ni en hacer alardes ni cosa que se parezca, y porque estoy muy consciente de que aquí hay que agotar siempre —y agotaré siempre— todos los medios persuasivos, y todos los medios razonables, y todos los medios humanos para evitar que se derrame una sola gota de sangre más en Cuba.
También los tres hombres, agrupados por sus instintos conservadores en oposición a las ideas de Cornudet, hablaban de intereses con alardes fatuos y desdeñosos, ofensivos para los pobres.
Los que le hayan visto, como nosotros, hacer todavía en sus últimos años alardes con su musculatura verdaderamente increíbles, hallarán muy en su lugar aquella especie de consulta médica que el autor describe en la pág.
No, nosotros no vamos a hacer alardes; nosotros no vamos a decir aquí que “le vamos a dar candela al jarro” ni nada de eso; no vamos a hacer alardes, porque ya se sabe que los alardes conducen a las ridiculeces.
¡En cuanto me ponga bueno, me despediré de él y de su oficina, y pretenderé una plaza de comandante de presidios, para vivir entre gentes que no me irriten con alardes de honradez y sensibilidad!
Si Artigas en lugar de retrogradar en la marcha no bien se enteró de la caída de Alvear y de la Asamblea hubiera continuado adelante hasta el fin, no – desde luego – con alardes de guerra y victoria, sino simplemente en la categoría sencilla (grata a su carácter modesto) de “auxiliador”, pensamos que no habría recuperado su fuerza tan rápida y hábilmente la política centralista que entonces se desplomó.
Su erudición diversa y su vocación rebelde, así como sus alardes burlones y escépticos le provocaron tanto la estima de quienes lo trataron como los ataques de sus contrarios.
Lo primero que lamenta un hombre honrado en Mabille, al ver aquellas beldades, hez de la sociedad, verdaderos sepulcros blanqueados, entregarse a los más repugnantes alardes de impudor, entre las frenéticas dislocaciones del obsceno cancán, es que a tanto y tan asqueroso vicio se haya erigido un templo tan hermoso; y como consecuencia de tan oportuna lamentación, échase uno a considerar lo que aquello sería y el apacible deleite que ofreciera si, en lugar de las turbas de impúdicas artificiales bellezas que se subastan allí, haciendo, para lograrlos mejor, una repugnante gimnasia, lo poblaran mujeres honradas y de buena educación.