alacena

(redireccionado de alacenas)
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alacena

(Del ár. al-hazena, armario.)
s. f. Armario empotrado en la pared para guardar objetos o alimentos guardaba la vajilla de porcelana en una alacena de nogal.
NOTA: También se escribe: alhacena

alacena

 
f. Hueco hecho en la pared, con puertas y anaqueles, para guardar algunas cosas.
(Ecuad.) Parte superior del pecho.

alacena

(ala'θena)
sustantivo femenino
1. hueco de una pared en que se colocan estantes Tenía sus libros en una alacena de su cuarto de pensión.
2. armario con puertas y estantes usado para guardar alimentos la alacena de la cocina
Sinónimos

alacena

sustantivo femenino

alacena:

aparadorleja, estante, hornacina, anaquel, repisa, vasar, estantería,
Traducciones

alacena

spíž

alacena

spisekammer

alacena

larder, pantry

alacena

ruokakomero

alacena

smočnica

alacena

食料置場

alacena

식료품 저장실

alacena

spiskammer

alacena

spiżarnia

alacena

skafferi

alacena

ตู้เก็บอาหาร

alacena

kiler

alacena

tủ đựng thức ăn

alacena

贮藏处, 橱柜

alacena

шкаф

alacena

櫥櫃

alacena

ארון

alacena

SFcupboard, closet (EEUU)
Ejemplos ?
Y continúa señalando que la “caxonera” es de maderas “exquisitíssimas de palo de Saongolica y otros, con sus cerrajes dorados y repartidos a proporción, alacenas con puertas de la misma madera...
Llama la atención ese marco arquitectónico en el que encuadra sus frutos y piezas de caza; puede que aluda a las alacenas típicas de la España de la época, pero también le sirve, indudablemente, para reforzar la ilusión de perspectiva.
Los muros son redondeados, hechos con mampostería de doble cara y como relleno, piedras y tierra. En el interior hay huecos que sirven de alacenas o vasares.
Sacóse de los graneros seis mazorcas de maíz sagrado y de las alacenas grandes jarrones ventrudos con chicha de la cosecha del Inti Raymi.
l gran aposento incaico era de piedra, finamente labrado, y sus grises paredes de sillería estaban decoradas por chapas de oro y nichos en forma de alacenas, en las cuales brillaban innumerables objetos de oro representando animales fantásticos, y vistosos huacos, hechos de arcilla, dibujados con variadas figuras mitológicas.
Y mientras retumba el abrir y cerrar de antiguas arcas y alacenas, de donde se está sacando la vajilla, la plata tomada y la mantelería amarillenta, resuenan los pasos de mozos y criadas que cruzan desvanes y galerías, y se oyen disputas y controversias, y el fragor de un plato que se estrella, y de un vaso que se rompe, y el cacareo de las gallinas a quienes se retuerce a deshora el pescuezo; y se percibe el chirrido del aceite frito, perfumándose la casa toda con su penetrante aroma.
En tal ocasión fue cuando los tertulianos, cansados de revolverle al señor de Boina armarios y alacenas para sacar a luz estrambóticas antiguallas; de hacer rabiar a Verónica en la cocina robándole los postres o escondiéndole el vino; de atarle al gato latas en el rabo y de volver los cuadros cara a la pared, idearon cierta infantil travesura, más propia de chicos del Instituto que de hombres barbados; y fue meter una rata enorme de las que en Marineda se llaman «lirios», en una cajita de madera, que, sellada y precintada, hicieron entregar por un mozo, diciendo que era un encarguito venido por la diligencia compostelana.
La cuchilla y la rueda del carro, y la navaja y las barbas pinchonas de los pastores, y la luna pelada, y la mosca, y las alacenas húmedas, y los derribos, y los santos cubiertos de encaje, y la cal, y la línea hiriente de aleros y miradores tienen en España diminutas hierbas de muerte, alusiones y voces perceptibles para un espíritu alerta, que nos llama la memoria con el aire yerto de nuestro propio tránsito.
15.Los dormitorios deberían estar provistos de un espejo, de pequeñas alacenas para los artículos de aseo personal, de un estante para libros y de un número suficiente de ganchos para colgar ropa.
La cordobesa es todo vigilancia, aseo, cuidado y esmerada economía. Nunca abandona las llaves de la despensa, de las alacenas, arcas y armarios.
Son muy bromistas, especialmente con los avaros, a los que suelen chasquear cruelmente convirtiendo su oro en carbón, y con las doncellas, haciendo ruidos en las alacenas, apagando súbitamente candiles o candilejas, tirando pucheros o engañando a los humanos de varias maneras, aunque también se usaban para asustar a los niños; e importunados, eran temibles.
Tuvo su origen como elemento arquitectónico: un hueco abierto en la pared creando un receptáculo en el que se disponían baldas o anaqueles y que se resguardaba con una o dos puertas, que por lo general disponían de ventilación o permitían ver el interior. También se fabricaron alacenas portátiles construidas en madera que podían trasladarse o colgarse en diferentes emplazamientos.