alabanza


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alabanza

1. s. f. Acción de alabar. elogio
2. Expresión, o conjunto de expresiones, con que se manifiesta aprecio a los méritos o cualidades de una persona últimamente sólo recoge alabanzas. loa

alabanza

 
f. Acción de alabar o alabarse.
Expresión o conjunto de expresiones con que se alaba.

alabanza

(alaˈβanθa)
sustantivo femenino
1. manifestación verbal de los méritos de alguien Prefiero la crítica del sabio a la alabanza del necio.
2. crítica expresiones que se usan para elogiar Su libro es tan bueno que no para de recibir alabanzas.
Traducciones

alabanza

louange

alabanza

Lob

alabanza

lof

alabanza

elogio

alabanza

похвала

alabanza

ros

alabanza

שבח

alabanza

찬양

alabanza

beröm

alabanza

SF (tb alabanzas) → praise
en alabanza dein praise of
cantar las alabanzas de algnto sing sb's praises
digno de toda alabanzathoroughly praiseworthy, highly commendable
Ejemplos ?
Creemos en ser honrados, verídicos, castos, benevolentes, virtuosos y en hacer el bien a todos los hombres; en verdad, podemos decir que seguimos la admonición de Pablo: Todo lo creemos, todo lo esperamos; hemos sufrido muchas cosas, y esperamos poder sufrir todas las cosas. Si hay algo virtuoso, o bello, o de buena reputación, o digno de alabanza, a esto aspiramos.
O hacer de bien nacida es, o no prometer, de púdica, Aufilena, fuera: pero lo dado arrebatar defraudando los servicios, más que de una meretriz avara, que a sí misma con todo el cuerpo se prostituye. 111 Aufilena, con un marido solo contenta vivir, de las casadas la alabanza es, de entre las alabanzas eximias.
A la primera luna nueva del año siguiente, siguiendo una vieja tradición, salió a la calle con un trozo de pan y un chelín, y abrió el libro al azar, buscando una canción que le descubriera su porvenir. Salió un cántico de alabanza y de gracias.
Ni el hombre de su vieja historia sin vuestros cantos la verdad supiera, ni el justo digno de alabanza y gloria de sus nietos vivir en la memoria más allá de su túmulo pudiera.
Te brindo, Señor, Teotl Ipanemohuani, hostias y súplicas de alabanza; tortillas de amaranto, ofrendas de copal ahumadas y cempasúchiles de la abundancia; recíbelas Tú por las almas de quien hoy hacemos memoria maestros de mi escuela extinta, espíritus de su gloria, ánimas refulgentes ánimo de mi existencia.
Sólo podría competirte la rosa de Alejandría. Adiós, niña modesta, pálida y grave, tu alabanza en mi canto ves que no cabe. Mi voz expira y a seguirla se niega ruda mi lira.
El» tercetos anteriores, y como para relatainos que ha leí- do á Sófocles, á Aristóteles, á Ennio, á Estrabón y á Plinio, nos exhibe á Cicerón, al cual indudablemente no ha conocido sólo de nombre, pues traduce uno de sus conceptos: Oid á Cicerón cómo resuena con elocuente trompa, en alabanza de la gran dignidad de la Camena; el buen poeta (dice Tulio) alcanza espíritu divino, y lo que asombra es darle con los dioses semejanza.
---- Hamilton Holt, editor de The Independent, quien acaba de regresar de un viaje a México, donde fue muy agasajado por el tirano, publica un articulo encomiástico para Díaz, en el cual se aporrean la lógica y los hechos dentro de la burbuja de la alabanza, dejando después de todo afirmados los conceptos de México Bárbaro que Holt tacha de mendaces.
Francisco de Quevedo Villegas, caballero de la Orden de Santiago; y reconozco en él muy útiles advertimientos políticos para ejemplo y escarmiento, tanto que se conoce en ellos más intención de aprovechar a otros que ambición de alabanza propia.
Niña hermosa y modesta, pálida y grave, tu alabanza en mi boca ves que no cabe; porque la tierra ignora en tu hermosura lo que se encierra.
Tú no has preferido ni a Lacedemonia, ni a Creta, cuyas leyes han sido constantemente un objeto de alabanza en tu boca, ni tampoco has dado esta preferencia a ninguna de las otras ciudades de Grecia o de los países extranjeros.
Lo que más nos impide es que pronto estamos contentos de nosotros; si encontramos que nos diga que somos buenos, prudentes, virtuosos, y lo aceptamos. No nos contentamos con una alabanza módica, antes todo lo que acumula la impúdica seducción, lo tomamos como cosa debida.