Egipto

(redireccionado de al-Jumhūrīya Misr al-'Arabīya)

Egipto (al-Jumhūrīya Misr al-'Arabīya)

 
Estado que ocupa el NE de África y la península del Sinaí, perteneciente al continente asiático. Limita con el mar Mediterráneo al N, con Israel y el mar Rojo al E, con Sudán al S y con Libia al O. Su extensión es de 997 739 km2 con un total de 85 300 000 h. La capital es El Cairo. La moneda y el idioma oficiales son, respectivamente, la libra egipcia y el árabe. La religión mayoritaria es el islam. En su territorio se pueden distinguir cuatro regiones fisiográficas: el valle y delta del Nilo, el desierto líbico, el desierto arábigo y la península del Sinaí. El Nilo forma un valle, de N a S, que se va ensanchando a medida que el río desciende. El delta, de 160 km de longitud y 240 de anchura, está dividido en varios brazos. En el S se hallan las cataratas del Nilo. El desierto líbico, al O, constituye un altiplano de arena de altitud baja y es una de las zonas más áridas del mundo. En el N se ubican los oasis de al-Farafirah y Bahariyya y la depresión salina de Qattara. El desierto arábigo, al E, se extiende entre el valle del Nilo y el mar Rojo. La península del Sinaí está situada entre los golfos de Akaba y Suez. Egipto dispone de clima de tipo sahariano. Los influjos mediterráneos se hacen sentir sólo en la zona costera, con una mayor pluviosidad y temperaturas más suaves. La vegetación queda reducida al valle y delta del río Nilo, a la costa mediterránea y a los oasis del desierto. En los oasis domina la palmera; en el valle del Nilo hay palmeras, acacias, eucaliptus, el papiro y el loto. El valle aporta una agricultura intensiva con plantaciones de algodón y caña de azúcar en el delta. El Nilo, que recorre 1 508 km de N a S, registra importantes crecidas de junio a septiembre, lo que posibilita una agricultura de regadío en el Alto Egipto y una canalización en el delta. La práctica totalidad de la población de Egipto se agrupa en el valle y en el delta del Nilo. Las zonas desérticas están prácticamente deshabitadas, a excepción de los oasis. El ritmo de crecimiento es elevado, ya que el índice de natalidad se mantiene alto y la mortalidad ha ido descendiendo. La industrialización del país provoca que gran parte de la población egipcia que vivía en núcleos rurales del valle se congregue en las ciudades. La composición étnica de la población actual es el resultado del mestizaje entre los indígenas preislámicos (de orígen camítico-armenio) y los árabes. Las fuentes de riqueza se centran fundamentalmente en la agricultura, la minería, la industria y el turismo. Los cultivos, limitados al valle del Nilo y al delta, son el algodón, arroz, caña de azúcar, maíz, trigo, cebollas y dátiles. La ganadería y la pesca revisten escasa importancia. La principal riqueza minera del país es el petróleo. Otras fuentes de riqueza minera son el gas natural y los fosfatos naturales, hierro, manganeso, oro, uranio, etc. Las industrias principales son: textil, petrolera, siderúrgica, eléctrica, química, etc. El turismo debido al patrimonio histórico-artístico heredado de la antigua cultura egipcia constituye una de las principales fuentes de riqueza del país. También los peajes que pagan los barcos que pasan por el Canal de Suez suponen una importante fuente de ingresos.
hist. La presencia humana en Egipto se inició en el Paleolítico inferior, justificada por el hallazgo de útiles de piedra. En el Neolítico, los egipcios comenzaron a asentarse en las zonas fértiles que rodeaban el río Nilo. La historia del Antiguo Egipto abarca unos 3 000 años anteriores a nuestra Era. Comienza en el llamado período Predinástico al que siguen otros tres grandes períodos: Imperio Antiguo, Imperio Medio e Imperio Nuevo. A fines del Neolítico, existían diversas culturas distribuidas entre el Alto y Bajo Egipto. La primera unificación la realizó el Bajo Egipto, que ocupaba las tierras del delta. Más adelante fue el Alto Egipto el artífice de la unión e instauró la primera de las treinta dinastías. En esos momentos ya se daban algunos de los rasgos que caracterizarían esta civilización: la ciudad como centro político y administrativo, una agricultura desarrollada, utilización de un sistema de escritura, artesanía, comercio, y una sociedad bastante jerarquizada. Los reyes de las dos primeras dinastías establecieron las bases de la nueva monarquía, en la cual el faraón era considerado un dios. Se iniciaba así el período correspondiente al Imperio Antiguo (2815-2400 a C, III a VI dinastías); de este período son las pirámides de Keops, Kefrén y Micerinos. La VI dinastía vivió una época de crisis interna que supuso el inicio del Primer Período Intermedio, (2400-2050 a C, VII y XI dinastías). El país entró en un momento de recesión económica y de descomposición política, hasta que en el Período del Imperio Medio (2000-1800 a C, XII dinastía) se restableció la unidad y la hegemonía por parte de Tebas. Este proceso permitió la máxima expansión territorial y renacimiento cultural. Durante la época de la XIII dinastía se volvió a vivir un proceso de descomposición del poder central, iniciándose así el Segundo Período Intermedio (1800-1590 a C, XIII a XVII dinastías). El norte del país fue invadido por los hicsos, que llevaron la cultura del Bronce. Los príncipes tebanos pusieron fin a este segundo período. El Imperio Nuevo (1590-1050 a C, XVIII a XX dinastías) constituyó económica y socialmente una etapa de bienestar y máxima expansión territorial. Durante la XX dinastía se inició una etapa de decadencia que finalizó con el último período de la historia del Egipto faraónico (1050-333 a C, XXI a XXX dinastías), caracterizado por la fragmentación y por el sometimiento al dominio de diferentes pueblos extranjeros. Egipto se enfrentó al dominio de libios, persas y griegos. La conquista de Alejandro Magno supuso la entrada de la dinastía griega Lágida (305-30 a C), que impuso una política absolutista. El mundo helenístico se centró en Alejandría, mientras el mundo egipcio sobrevivía encerrado en sí mismo. La última reina de la dinastía, Cleopatra, intentó unificar Oriente bajo su hegemonía pero fue derrotada por Roma y el país pasó a ser definitivamente una provincia del Imperio romano (30 a C). Se desarrolló una lengua heredada del antiguo egipcio, pero escrita con caracteres griegos: el copto. Con la división del Imperio romano (395 d C), Egipto pasó a formar parte del Imperio de Oriente hasta la conquista árabe (643). El aspecto más relevante de esta primera dominación musulmana (642-868) fue la rápida asimilación de la cultura árabe y de la religión islámica. Egipto siguió los avatares del Imperio islámico hasta que el turco Ahmad ibn Tulun consiguió la independencia (868), iniciándose una época de gran prosperidad. Los fatimíes ocuparon Egipto y trasladaron la capital de su Imperio a El Cairo (969-1171). Se implantó el chiismo como doctrina oficial y se convirtió a El Cairo en un gran centro cultural y económico. El sultanato de los turcos otomanos acabó por conquistar Egipto a principios del s. XVI (1517-1798). Asimismo, la apertura de la ruta naval Europa-Extremo Oriente terminó con el monopolio que el país tenía gracias al dominio del mar Rojo e inició un período de decadencia económica. La ocupación francesa (1784-1801) provocó una grave crisis en la estructura político-social del país. Egipto parecía abocado a la anarquía cuando Muhammad 'Alī, oficial turco, logró adueñarse de la situación (1805) y emprendió una ambiciosa obra de renovación política y económica. La mala administración de sus sucesores condujo a la ruina financiera que llevó a Egipto a convertirse en protectorado británico de 1882 a 1922. La independencia supuso un gobierno absolutista influenciado por las potencias extranjeras. Después de la Segunda Guerra Mundial se constituyó un grupo nacionalista denominado Oficiales Libres dentro del ejército, liderado por Nasser, que forzó la proclamación de la república. El nuevo régimen, que se definió como nacionalista y socialista, inició la reforma agraria, nacionalizó la compañía del Canal de Suez y firmó un acuerdo angloegipcio para la evacuación del Canal (1954). El conflicto árabe-israelí, iniciado en 1947, ocasióno la anexión por parte de Israel de la península del Sinaí. El costo de la guerra agravó la difícil situación económica egipcia. Sadat, presidente de la República desde 1970, practicó una política de acercamiento a Occidente, desnacionalizó algunos sectores de la economía y empezó a recibir ayuda de E.U.A. En 1973 se recuperó el Sinaí y se firmó la paz con Israel en los acuerdos de Camp David (1979), con lo que se granjeó el malestar de la mayoría de los estados árabes. En 1981 Sadat fue asesinado por fundamentalistas islámicos. Le sucedió M. Hosni Mubarak, cuya actuación reafirmó la política de paz frente a Israel y el diálogo con el resto de los países árabes. Por otra parte ha intentado llevar a cabo un programa de profundas reformas económicas, lastradas por las acciones violentas de los movimientos integristas. Mubarak fue reelegido en 1984, 1987, 1990, 1993 y 1995. A mediados de 1996 se produjo un grave conflicto diplomático y fronterizo con Sudán. Entre tanto, Mubarak desarrolló iniciativas de mediación entre Israel y la Autoridad Nacional Palestina. En 1999, fue reelegido mediante un referéndum, con el 90 % de los votos. En 2002-05 Egipto suspendió las relaciones diplomáticas con Israel. Por primera vez en la historia del país, en 2005 se celebraron elecciones multipartidistas, en las que Mubarak resultó reelegido. Dos años después, se aprobó por referéndum la reforma constitucional que prohíbe los partidos de base religiosa, y permite al Estado tomar medidas de excepción en caso de terrorismo. En 2011 una serie de manifestaciones populares contra el despotismo gubernamental, cada vez más intensas y persistentes (en el marco de la Primavera Árabe), logró su propósito: Mubarak abandonó el poder y fue procesado. Se celebraron elecciones y en 2012 Mohamed Mursi, miembro de la organización islamista Hermanos Musulmanes, fue nombrado presidente de la República. Su voluntad de legislar en el sentido de concentrar el poder en la presidencia fue de nuevo contestada en las calles, y en 2013 se produjo un golpe militar contra Mursi. El clima prebélico se instaló en el país, entre el nuevo gobierno y los Hermanos Musulmanes, que no aceptaban una traición a las urnas.
b. art. La base ideológica del arte egipcio era la glorificación de los dioses y del rey difunto divinizado. El uso de la piedra y el colosalismo constituyen las grandes aportaciones de la arquitectura egipcia. Las pirámides evolucionaron desde la escalonada Sakkara, la romboidal (Dahshur) y la de paredes lisas (Keops, Kefrén y Micerinos). El hipogeo, tumba excavada en la vertiente de una montaña, sucedió a las pirámides y se incrementó la construcción de inmensos templos compuestos por una avenida, dos hileras de esfinges, el obelisco y los pilonos y la sala hipóstila. La escultura estuvo profundamente ligada a la arquitectura funeraria y religiosa. El hieratismo solemne, la frontalidad y la impresión estática que transmite, la distinguen claramente. Los muros de templos y tumbas estaban cubiertos de maravillosos bajorrelieves y pinturas con escenas de la vida doméstica. El dibujo tenía unas normas muy claras: ley de frontalidad, combinación de frente y de perfil (cabeza y cuerpo de perfil, ojo y hombros de frente). La pintura se utilizó en los hipogeos del Imperio Nuevo desplazando al relieve. Se huye de cualquier efecto de profundidad: las figuras se yuxtaponen en un plano o bien se superponen en diversos niveles. En Egipto, la religión estaba presente en todos los actos de la vida cotidiana e incluso más allá de la vida terrena. Los egipcios comenzaron adorando algunos fenómenos de la naturaleza con la creencia de que el espíritu creador del mundo era el Sol, llamado Ra. Destacan otros dioses como Jnum, Hator, Anubis, Thot, Horus, etc. El mito más popular es el de Osiris, dios en que los faraones se convertían al morir para reinar en el más allá. Más tarde el faraón pasó a ser considerado la encarnación de este dios en la tierra. En cuanto a las creencias relacionadas con la vida de ultratumba, los egipcios plasmaron de diversas formas su fe en la supervivencia. Creían en una vida sobrenatural basada en tres principios: el aj, símbolo de la fuerza divina; el ba, parecido a nuestro concepto de alma, y el ka, cualidades divinas que daban la vida eterna. La invasión musulmana trajo otras coordenadas artísticas: nuevos tipos de edificios, mezquita funeraria o mezquita madrasa, cúpulas realzadas, alminares de fustes variados superpuestos, vidrio esmaltado, etc. Las mezquitas de El Cairo y de Rosetta, la necrópolis de Assuán, los monumentos de Kus, etc. muestran la importancia del arte islámico en Egipto. Con la invasión turca, Egipto fue sometido y se impuso el gusto de Estambul. Ya en el s. XX, y recuperada la independencia, cabe destacar al escultor Mukhtaar, que entronca la escultura faraónica con la estética actual, a los pintores Georges Sabbagh, Mohamed Naghi y Mahmoud Said y al ceramista Hassan Hechmat, que trata temas autóctonos con técnicas occidentales.

Egipto

(e'xipto)
sustantivo masculino
país de África visitar las pirámides en Egipto
Traducciones

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Egito, Egipto

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