Ejemplos ?
Delante de Colché, un montículo de piedras es hoy la señal de una ciudad; poco falta para que no esté tallada como si él la hubiera cortado con el hacha; allá, en el valle llamado Petatayub, está visible ahora; todos los hombres vieron al pasar ese testimonio de la bravura de Quicab.
Cruzó el brazo en la boca de la tana, por que ninguno con la grey saliera; y, si al pasar en lomo pelo o lana tocaba, permitía salir fuera.
Y no se equivocó, por cierto, en sus presunciones, pues al pasar vio en ella a Cloto, bella, limpia, cuidadosamente peinada e inclinada sobre la costura, mientras su madre, a su lado, las gafas sobre la corva nariz, daba fin con manos vertiginosas a una calceta, y la señora Robustiana, su tía, peleaba a cabezadas con el sueño en una algo y más que algo deteriorada poltrona.
Era, al menos, una garantía; pero, al pasar y chocar con su mano me di cuenta de que era de cera, de cera como su cara rosa erizada de bigotes postizos, y tuve la horrible certeza de que el único ser cuya presencia me habría tranquilizado en aquel lugar de misterio era un simple maniquí...
El Rey montó, arrancando al galope, y nosotros le imitamos. Al pasar ante los guardias, una voz se alzaba en la noche: —¿Quién vive?
Si al pasar por alto mis ideas han llegado a un estado de madurez entonces me ocuparé en borrar lo que he escrito y colocar bajo la salvaguardia de una fórmula completa todas mis ideas.
Y despejando la chusma, lograron a solas verse con el difunto sus deudos y el reo con los corchetes. En esto don Luis Tenorio, que a su balcón salió a verles, bajo él al pasar el preso, gritó a la justicia: «¡Téngase!
Otros se iban por el puente colocado sobre el río cercano y al pasar, TEZCATLIPOCA lo quebraba y todos los que por ese lugar pasaban, se precipitaban al río y quedaban convertidos en peñascos.
A los guardianes que custodiaban la casa donde vivía XOCHITL, les pareció inofensivo y lo dejaron entrar. PAPANTZIN iba buscando por todos lados y al pasar por uno de los huertos encontró a su hija jugando con un niño.
Joseíto, recto e inmóvil sobre su caballo, contemplaba el espectáculo sin que pudiera darse cuenta de aquellos a modo de dulces ceceos que modulaba al pasar cerca de él el plomo ya frío; sus ojos no se cansaban de mirar cómo el teniente esforzábase en dominar su caballo, que caracoleaba y arrancando chispas a las rocas al choque de sus herraduras, giraba espantado sin querer obedecer ni riendas ni acicate, impidiendo que su jinete pudiera resguardarse del fuego enemigo.
Mañana y tarde el infeliz amante, puede ver cómo llora y se lastima, al pasar con las cabras por delante, vuelva del pasto o salga de la cima.
Se organizarán diversos servicios y sistemas de ayuda para hacer frente a las dificultades que experimentan los jóvenes al pasar a la edad adulta.