Ejemplos ?
Por eso yo digo, si es necesario, que llegue a la costa sur con el tiempo; a lo mejor un día será tan grande la ciudad que llegue al otro lado también.
Entonces le dijo el cura a su sacristán: ─ Dale el saco. Saltó el gato, y el perro fue detrás y le obligó a pasar al otro lado del puente.
Luego ademas la diosa, la oscura Nix, dió a luz sin acostarse con nadie a Momo, a la dolorosa Oizís y a las Hespérides que, al otro lado del ilustre Océano, cuidan las bellas manzanas de oro y los árboles que producen el fruto.
En Caimaco al otro lado de Itata y á la distancia de tres leguas de este Campamento se halla situada la división de Urrejola, cuya verdadera fuerza no he podido averiguar así por la variedad de los partes como por la ignorancia de los espías.— En Cuchacucha hacienda del citado Urrejola distante tres leguas de este punto y cerca del Rio Nuble, tuve aviso fidedigno de estarse reuniendo fuerzas considerables al enemigo.—Determiné atacar este punto con preferencia al de Caymaco, no solo por haver rio que atravesar, sinó porque lo escabroso del terreno era mas á proposito para las maniobras de Infantería, que se puede decir es la única fuerza de esta división por la falta de caballos al paso que los enemigos tienen muchos y en el mejor estado.
Pero aquellos que no hayan cometido más que faltas que pueden ser expiadas, aunque muy graves, como la de haberse dejado dominar por la ira contra su padre o su madre o haber matado a alguien en un arrebato de cólera y que han hecho penitencia toda su vida, es necesario que sean precipitados al Tártaro, pero después de haber permanecido un año en él, el oleaje los devuelve a la orilla; los homicidas son enviados al Cocitos, y los parricidas al Puriflegeton, que los arrastra hasta cerca de la laguna Aquerusiades; allí llaman a gritos a los que mataron o contra quienes cometieron actos de violencia, y los conjuran a que les permitan pasar al otro lado de la laguna y los reciban...
No te aflijas, doctor; parte, y no llores si al otro lado de la mar no encuentras a tu buen padre ya; no llores si entras en su hogar solitario, si las flores del jardín que él cuidó marchitas hallas, y desquiciada la mohosa puerta, y ruinosos sus muros y sus vallas y la patena cámar desierta.
Hagamos que los historiadores no recuerden que, cuando América fue la nación más poderosa del mundo, nos cambiamos al otro lado de la carretera y dejamos que las últimas esperanzas de paz y libertad de millones de personas fuesen sofocadas por las fuerzas del totalitarismo.
Allí hay relucientes puertas y un sólido broncíneo vestíbulo natural, asegurado con profundos cimientos. Delante, apartados de todos los dioses, viven los Titanes al otro lado del tenebroso abismo.
5.1. Y llegaron al otro lado del mar, a la región de los gerasenos. 5.2. Apenas saltó de la barca, vino a su encuentro, de entre los sepulcros, un hombre con espíritu inmundo 5.3.
Los años de nuevecientos Y ochenta y seis, (ó era próxima) Corrian cuando una noche Oyó el alcaide á deshora (171) Al otro lado del foso Producida en una trompa Aguda señal de aviso Que redoblaba imperiosa.
(Las ondas del bote lo hicieron mover sobre sus gomas infladas, y sonaron un poco las copas y las cadenas con que estaba sujeto a la pared.) Al otro lado de la habitación había una especie de balsa, redonda, con una mesa en el centro y sillas recostadas a una baranda: parecían un conciliábulo de mudos moviéndose apenas por el paso del bote.
El Delirio de los extranjeros se aferró a la mina inagotable, diezmando sádicamente millares de vidas, para extraer, con trabajos forzados, todo el oro del Distrito y la sangre de los pulmones del Pueblo Austral, empujando con golpes de aceros vuelto máquinas y la ruda fortaleza de músculos reclutados en los pueblos paramunos, convoyes de oro, con destino al extranjero, al otro lado de los mares.