Ejemplos ?
Allí los dioses Titanes bajo una oscura tiniebla están ocultos por voluntad de Zeus amontonador de nubes en una húmeda región al extremo de la monstruosa tierra; no tienen salida posible: Posidón les puso encima broncíneas puertas y una muralla les rodea de ambos lados.
4 de agosto de 1890 Conciudadanos: Bienvenidos seais a ocupar el puesto que vuestro deber os señala; bienvenidos seais a tomar participación en esta verdadera revolución política y social. Este país había llegado al extremo de ver comprometido el honor nacional.
Y ahora te veo junto a la tienda de Áyax, cabe la mar, al extremo de tus lineas, de hace rato rastreando y escudriñando la huella todavía reciente de sus pies, por saber si esta o no esta adentro.
Este sendero estaba cerrado al fondo por un murallón de roca, pero cubierto también de una alfombra de musgo, y allí, al fondo, derribado sobre el roquedal, se veía un tronco podrido, tan deshecho, que no podía precisarse a qué especie vegetal pertenecía. Y de este tronco arrancaba un tallo, y al extremo de este tallo...
Detrás de los oíros quedaba la Tortuga acorazada: fue a tomar zigzagueando, llegó al extremo, se puso en el lugar de la cabeza de Maestro Mago; al instante se esculpieron los huesos de la faz .
Álvarez, o Fonseca, más apasionado, había llegado al extremo de querer conocer la vera effigies de su amigo; y quedaron, no sin contestarse por escrito la parte casi ridícula de esta debilidad, quedaron en enviarse mutuamente su retrato con la misma fecha...
Esos sacrilegos españoles, ple- gué á Dios, y hago testigos á los ángeles y á toda la corte ce- lestial, que á todo trote caminan al extremo de su total ruina.
Las consideraciones expuestas, bastan para justificar el hecho, de que México hubiese tomado bajo su protección a los republicanos españoles, residentes en Francia; ello habla de la alteza de principios humanitarios del Gobierno de la Revolución, que en cuanto a los asilados residentes en el territorio, se traduce en leal respeto a su vida y a su pensamiento, al extremo de haber levantado enérgica protesta contra el reciente atentado consumado en contra de uno de ellos.
Poco esperamos del juicio de los hombres de partido; pero como aún quedan muchos, quizá más de lo que se cree, que no lo son, nosotros, buscando su apoyo, queremos tomar por lo serio la misión de la prensa para con el poder, del que debe ser eterno y severo vigilante; y seguros de que no tendremos la dicha de lograr un Gobierno dotado del raro privilegio de acertar en todo, y confiados en que no llegará nuestra desgracia al extremo de sufrir otro que en todo yerre, no seremos nunca periódico ministerial, no seremos nunca periódico de la oposición.
En el cuello un ojal largo figurado con seda celeste, puesto un botón al extremo de atrás, y las puntas de la casaca tomadas por una precilla del propio paño con dos botones.
Cuando un pueblo llega al extremo de degradación y miseria en que nosotros nos vemos, nadie puede reprobarle que eche mano a las armas para salir de un estado tan lleno de oprobio.
Este hecho es evidente; pero no me parece realista ubicarlo exclusivamente en el campo de la Unidad Popular, puesto que, hasta en nuestro Partido, hubo apreciaciones similares (que tú y yo, entre otros, constantemente combatimos), y para qué decir en el Partido Nacional donde se llegó al extremo de plantear oficialmente la desobediencia civil, como si el Gobierno de Allende fuera una dictadura y no un Gobierno Constitucional.