Ejemplos ?
El firmamento, que se extiende como regio pabellón sobre esta ciudad devorada de sol y polvo, es color de añil, y adquiere al anochecer una magnificencia transparente, de piedra preciosa, contrastando con la tierra, que es reseca y anaranjada, árida y dura.
El mayorazgo, afortunadamente, no lo conocía, pues descansaba en la persuasión de que «en Madrid todo pasa.» Al retirarse, al anochecer, y bajo una temperatura africana, don Silvestre se achicharraba, y quiso refrescar.
Allí, bajo las frondas de aquel lejano retiro donde iba a sustraerse a las manifestaciones de un amor importuno, Feliza debía encontrar otro amor que cautivara su corazón, iluminando con la aurora de una dicha, hasta entonces desconocida para ella, los últimos días de su corta vida. A fin de evitar el calor ardoroso de diciembre, los viajeros habíanse puesto en marcha al anochecer.
Corría la madre de un lado para otro empaquetando cosas y más cosas; al anochecer, el padre iría a la ciudad a ver a su hijo por última vez antes de su partida, y a llevarle el último saludo de la madre.
Varela había sido asesinado al anochecer del 20) la tal conclusión-con visos de consigna-ya quedaba registrada en lo fundamental, en las fojas del sumario y nada menos que por boca de D.
Toda aquella tarde se invirtió en arreglar el equipaje de Andrés, y al anochecer se rezó el rosario con más devoción que nunca, pidiendo todos a la Virgen, con esa fe profunda y consoladora de un corazón cristiano, amparo para el que se iba, y, para los que se quedaban, resignación y vida hasta volver a verle.
pesar de tanto latín, Aquiles y Ovidio se equivocaron por esta vez, porque doña Engracia, convencida de que el tímido profesor de Humanidades jamás daría el paso definitivo, el que ella anhelaba, se arrojó a la mayor locura. Pálida, con la voz temblona, desgreñada, se declaró insensata un día al anochecer, estando solos.
Entre los naipes, los bolos y el pleito que corría ya de su cuenta, no le quedaba tiempo libre en todo el año más que para almorzar la cazuela de leche, tomar las once con medio de blanco, comer despacio el ollón de berzas, patatas y tocino, en compañía de su ama de llaves, echar la siesta, en verano bajo un nogal y en invierno en la pajera, cenar al anochecer otro ollón como el del mediodía, dormir diez horas, y, por último, pasar una escoba o un puñado de yerbas sobre el lomo de su ganado antes que lo llevaran por la mañana al pasto, y segar el retoño para el caballo que estaba a su cargo.
Escopetazos en medio de la calle; tiros que al anochecer relampagueaban desde el fondo de una acequia o tras los cañares o ribazos cuando el odiado enemigo regresaba del campo; alguna vez, un Rabosa o un Casporra, camino del cementerio con una onza de plomo dentro del pellejo, y la sed de venganza sin extinguirse, antes bien extremándose con las nuevas generaciones, pues parecía que en las dos casas los chiquitines salían ya del vientre de sus madres tendiendo las manos a la escopeta para matar a los vecinos.
Esta circunstancia le hizo fijarse todas las tardes, al anochecer, en el famoso crucero de las Cuatro Calles, sitio en que podía recrear su vista sin necesidad de cicerone.
Séneca. Al anochecer de una tarde oscura y tormentosa en el otoño de 18..., me hallaba en París, gozando de la doble voluptuosidad de la meditación y de una pipa de espuma de mar, en compañía de mi amigo C.
En los campos, las mieses ondeaban como el mar; en los ribazos crecían flores rojas y amarillas, y en los setos prosperaba el lúpulo silvestre y la florida enredadera. Al anochecer se remontó la luna, grande y redonda; los montones de heno de los prados esparcían su agradable fragancia.