ajorca

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ajorca

s. f. INDUMENTARIA Y MODA Adorno de metal en forma de argolla que se lleva en las muñecas, en los brazos o en los tobillos. carcax, brazalete

ajorca

 
f. Argolla de metal que llevaban las mujeres en las muñecas, brazos o garganta de los pies.
Sinónimos

ajorca

sustantivo femenino
Traducciones

ajorca

SFbracelet, bangle
Ejemplos ?
Tras las campañas de Alejandro, el arte del desnudo helénico irradia sus influencias y llega al arte de la India en el cual los cuerpos (especialmente los femeninos) son plasmados artísticamente con cánones típicos en los que se resaltan las formas curvilíneas de cinturas estrechas que resaltan las caderas femeninas y senos mamarios turgentes más un abundante añadido de adornos (pulseras, ajorcas...
Cerraba la procesión el cacique, ataviado con los mejores adornos, el poder se escenifica: «El último lugar llevaba el rey o cacique con el más costoso adorno y majestad que le era posible, y aunque era crecidísimo el número de gentes que le seguían y la diferencia de los trajes en que iban, denotaba ser parcialidades distintas (…) y lo que no parecerá creíble (…) era la gran cantidad de oro que iba en ellas en tan distintas joyas, como eran máscaras, mitras, patenas, medias lunas, brazaletes, ajorcas y figuras de varias sabandijas (…) por muy de mañana que se diese principio a esta fiesta no se hacía poco en volver a la noche con la procesión a palacio, donde se gastaba de su chicha».
Las técnicas principales eran las de martillado y repujado. Se han encontrado objetos en oro, principalmente: diademas, narigueras, orejeras, pectorales, brazaletes, ajorcas, máscaras.
Y sé que sus ojos han querido decirle: «¡Pero, hombre, si no es aquélla, si la verdadera soy yo!» Del mismo modo sabemos que en otra ocasión dijo usted poco más o menos: «Cuando voy sola por la noche a mi cita de amor, los pájaros no cantan, el viento no se mueve, las casas de la calle están, a un lado y a otro, silenciosas... »Y mis ajorcas tintinean a cada paso mío.
Bajo su vestidura, en que se mezclaban gasas sombrías con pesadas estolas de tisú y piedras, se adivinaban la ágil y culebrosa gracia de su cuerpo, las líneas de la morena carne, y un perfume de benjuí se exhalaba de los pliegues y senos de sus brazos, ceñidos por ajorcas de filigrana.
Por el estudio de los estilos dela cerámica se infiere el tipo de vestimenta que usaban, se pintaban la cara y el cuerpo, usaban sandalias, bragueros, collares, orejeras, ajorcas y aretes.
En estas iban puestas patenas, zarcillos en las orejas, reemplazaban a los dientes naturales otros del mismo tamaño y forma; con ajorcas en las manos.
Otro explorador árabe, Ahmad ibn Rustah confirma la detallada descripción de Ibn Faldlan y el hecho de que al muerto se le haya asignado la compañía de una mujer:: «Cuando muere uno de la clase principal, lo llevan a un sepulcro semejante a una vivienda espaciosa, lo depositan dentro y ponen a su lado vestiduras, ajorcas de oro, una provisión de alimentos, vasijas con bebidas, monedas y, finalmente, a su esposa favorita, que allí encierran viva.
Tenían coronas parecidas a las mitras y diademas, en la frente medias lunas de oro o plata con las puntas hacia arriba, máscaras, patenas de oro en el pecho, sartas de brazaletes de cuentas de piedras verdes, rojas, blancas o de hueso, ensartadas a trechos en canutillos de oro fino; chagualas de oro en las narices y en las orejas, ajorcas, etc.
Y momentos después enmudecían todos a los sones de la bien tañida vihuela, y cantaoras y bailaoras rompían en un acompasado y sonoro palmoteo, adelantando los bustos de eréctiles arrogancias y alargando los desnudos brazos, dignos todos ellos de ser embellecidos por ajorcas orientales.
La desposada iba que tiraba de espaldas de guapa, con los dedos cubiertos de cintillos, y los antebrazos, de ajorcas, y de collares la garganta.
El señor Frasco no pudo contenerse más tiempo; su amigo habíale hecho ver un cuadro que lo sacaba de tino, habíale hecho ver a la Topacio en una de las mesas del café cantante donde ganábase la vida trinando como una alondra, y habíala visto alta, esbelta, gallarda, con el pelo abundante y sedoso, coronado de flores, la tez de nácar, los ojos como empapados en luz, envuelto el arrogante busto por un pañolón de Manila, desnudos los brazos adornados por ajorcas de metal fino...