ajimez


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ajimez

(Del ár. as-simesa, ventana.)
s. m. ARQUITECTURA Ventana arqueada, dividida en el centro por una columna la torre estaba horadada por ajimeces.
NOTA: En plural: ajimeces

ajimez

 
m. arq. En la arquitectura árabe, ventana arqueada u ojival, dividida en el centro por una columna.
Sinónimos

ajimez

sustantivo masculino
Traducciones

ajimez

axjimez

ajimez

SMmullioned window
Ejemplos ?
Algunos de sus contrafuertes se habían derrumbado y varios de sus delicados pináculos se veían esparcidos por entre la maleza. Las denegridas ventanas ojivales estaban intactas en su mayoría, aunque en muchas faltaba el ajimez de piedra.
Sobre la puerta de la casucha del judío, y dentro de un marco de azulejos de vivos colores, se abría un ajimez árabe, resto de las antiguas construcciones de los moros toledanos.
Todo yace en sueño y sombra, a la luz de las estrellas: sólo lucha con la de ellas la que alumbra un ajimez de la torre de los Picos, y a través de cuya espesa celosía, brilla presa su rojiza brillantez.
Alrededor de las caladas franjas del ajimez, y enredándose por la columnilla de mármol que lo partía en dos huecos iguales, subía desde el interior de la vivienda una de esas plantas trepadoras que se mecen verdes y llenas de savia y lozanía sobre los ennegrecidos muros de los edificios ruinosos.
Y en la torre de los Picos do el tirano la encarcela, por la noche vive en vela, e ilumina su ajimez, porque sabe que del Darro en la margen a tal ora la contempla quien la adora, quien la hará libre tal vez.
¡Cuántas veces por sus colinas, al rumor de las fuentes que se desatan en arroyos y a la sombra de los álamos que se elevan al cielo, desde el pintado mirador de un ajimez moruno he visto aquí las cien rojas torres de la Alhambra, surgiendo del follaje y dibujando sus barbacanas en los horizontes!
En la parte de la casa que recibía una dudosa luz por los estrechos vanos de aquel ajimez, único abierto en el musgoso y agrietado paredón de la calleja, habitaba Sara, la hija predilecta de Daniel.
Cuando los vecinos del barrio pasaban por delante de la tienda del judío y veían por casualidad a Sara tras las celosías de su ajimez morisco y a Daniel acurrucado junto a su yunque, exclamaban en alta voz, admirados de las perfecciones de la hebrea: — ¡Parece mentira que tan ruin tronco haya dado tan hermoso vástago!
Cuando los vecinos del barrio pasaban por delante de la tienda del judío y veían por casualidad a Sara tras las celosías de su ajimez morisco y a Daniel acurrucado junto a su yunque, exclamaban en alta voz, admirados de las perfecciones de la hebrea: -¡Parece mentira que tan ruin tronco haya dado tan hermoso vástago!
El ruido que produjo ésta al encajarse rechinando sobres sus premiosos goznes impidió al que se alejaba oír el rumor de las celosías sobre el ajimez, que en aquel punto cayeron de golpe, como si la judía acabara de retirarse de su alféizar.
Al día siguiente, cuando las campanas de la catedral asordaban los aires tocando a gloria, y los honrados vecinos de Toledo se entretenían en tirar ballestazos a los Judas de paja, ni más ni menos que como todavía lo hacen en algunas de nuestras poblaciones, Daniel abrió la puerta de su tenducho, como tenía por costumbre, y con su eterna sonrisa en los labios comenzó a saludar a los que pasaban, sin dejar por eso de golpear en el yunque con su martillito de hierro; pero las celosías del morisco ajimez de Sara no volvieron a abrirse, ni nadie vio más a la hermosa hebrea recostada en su alféizar de azulejos de colores.
¡Chateaubriand mismo me hubiera dado su abencerraje de papel, a trueque de mi zegrí de carne y hueso! El balcón o ajimez del Salón de Embajadores es uno de los parajes clásicos de la Alhambra.