ajetreo


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ajetreo

s. m. Actividad, trabajo o esfuerzo físico intenso y poco ordenado con tanto ajetreo no recordé su cumpleaños y ni siquiera le llamé por teléfono. tráfago, agitación

ajetreo

 
m. Acción de ajetrearse.

ajetreo

(axe'tɾeo)
sustantivo masculino
actividad o movimiento muy intensos el ajetreo de las capitales
Sinónimos

ajetreo

sustantivo masculino
1 brega*, trabajo, fatiga, faena, trajín (col.).
Traducciones

ajetreo

Hektik

ajetreo

صخب

ajetreo

SM (= actividad) → hustle and bustle; (= labor) → drudgery, hard work
es un continuo ajetreothere's constant coming and going
Ejemplos ?
Las calles iniciaban el diario ajetreo, eterno peregrinar del hombre a la búsqueda de un sustento artificioso y se aglomeraban las indiferencias en los intereses de cada quien.
Esta horrible babel de desvergonzada conducta agresiva y mutuo desprecio, este pasmoso clamor de vanaglorias en conflicto, llamamientos, y abjuraciones, este asombroso sistema de descarada mendicidad, ¡qué era todo ello sino la necesidad de una sociedad en la cual había que luchar por la oportunidad para servir al mundo conforme a tus dones, en vez de estar asegurado para cada hombre como primer objetivo de la organización social! Alcancé la calle Washington en el punto de más ajetreo, y allí me quedé y me reí en voz alta, para escándalo de los transeúntes.
Doña Chole era la más distinguida de su profesión en el barrio de San Juan. A las cinco de la mañana comenzaba el ajetreo en su puesto.
Entre las sombras, adormecido de amapolas vírgenes, colgajo apenas el recuerdo enclenque de tu huerta, me harto de olvidos: Ya no la furia del ajetreo rompiendo camas, carne cansada, huella perdida, semen disperso venas marchitas músculo en pena...
Este mundo es un lugar para el negocio. ¡Qué ajetreo! Me despierto casi todas las noches por el bullicio de la locomoción, que interrumpe mis sueños.
Al lado de su padre llegaba a la construcción enorme donde éste trabajaba. Se abría el portón improvisado de madera y todos los albañi-les que allí aguardaban con sus chalanes, comenzaban el ajetreo.
Las cinco ya y el semillero estaba listo para salir; pronto las seis, un buen trago de cerveza como desayuno y así, por siempre desde la siete, se dirigía a comenzar su nervioso ajetreo para vender.
Triunfo de su inicial conciencia. SEIS Cuando llegan las lluvias con su ajetreo de gotas danzarinas, el campo se viste de verdor.
Y la anciana pregonaba la venta de sus productos naturales, y su voz, fatigada y débil, intentaba vencer el escándalo que producían los automóviles y los autobuses en su ajetreo cotidiano.
Luego, un ajetreo de puertas que se abren, de ventanas que se cierran, de cortinas que se levantan, de pasos que corren a las esquinas para tomar el transporte que ha de llevarlos a sus fábricas, a sus talleres a sus escuelas, a sus oficinas, extienden sus ruidos como carambolas de un billar mecánico.
Su original acepción de “Cronicuentos”, como el denomina a sus relatos, constituye una manera de enfrentar a sus abundantes lectores (casi siempre alumnado, casi siempre profesorado) ante los acontecimientos, a veces brutales, en los cuales vivimos inmersos, con el propósito de detectar la poesía diaria que emana en el ajetreo citadino y que sin embargo, casi siempre se pierde: una poesía extraída de todas las interacciones humanas, aún las menos concebibles.
Era como si se hubieran acrecentado en él las fuerzas para transformarse y como nunca antes lo hubiera sospechado, decidiera al fin suspender aquel ajetreo de aventurero y quisie-ra detener sus vuelos para siempre.