ajenjo


También se encuentra en: Sinónimos.

ajenjo

(Del lat. absinthium < gr. apsinthion.)
1. s. m. BOTÁNICA Planta compuesta, vivaz, aromática, de esencia amarga y tóxica. absintio
2. Bebida alcohólica preparada con esencia de esta planta y otras hierbas.
NOTA: Nombre científico: (Artemisia absinthium.)

ajenjo

 
m. bot. Planta vivaz de la familia compuestas (Artemisia absinthium), de aroma intenso y sabor amargo.
Bebida alcohólica preparada con ajenjo y otras plantas.
Sinónimos

ajenjo

sustantivo masculino
Traducciones

ajenjo

Wermutkraut, Absinth

ajenjo

absinto

ajenjo

absinthe

ajenjo

absintalsem

ajenjo

assenzio

ajenjo

Absinto

ajenjo

Αψιθιάς

ajenjo

Пелин

ajenjo

Pelyněk

ajenjo

Malurt

ajenjo

לענה

ajenjo

Malört

ajenjo

SM (= planta) → wormwood; (= bebida) → absinth, absinthe
Ejemplos ?
Manojo de zarzas y Cesta de lotos fueron editados en 1906 en San Salvador, Fronda lírica, en Madrid en 1908, y Gotas de ajenjo en Barcelona en 1909, año en que regresó a Colombia, presentando un recital en Barranquilla.
Dijo que si lo almitían Tamién echaría un trago, Que era por no ser del pago Que allí no lo conocían. Dentrando en conversación Dijo el Diablo que era brujo: Pidió un ajenjo, y lo trujo El mozo del bodegón.
Don Benjamín era hombre más juicioso; pero de cuando en cuando, también se dejaba enredar por la tentación: tomaba un inocente vermouth, como para no desairar al prójimo, y que no dijeran que se hacía el virtuoso; después, tomaba otro, para que no anduviera rengueando el primero; y otro, porque el anterior le había dejado un gustito en la boca; y otro más, porque ya se iba; y el siguiente, porque no se había ido, y después, porque quería acabar la botella; y seguía tomando vermouth, hasta no tener más apetito que para bebidas más fuertes, como el ajenjo, la caña o la ginebra, y ya andaba de resbalón seguro.
Una hora después, apenas, de haberle don Agustín tomado medida de su último traje, se encontraba Patricio descansando en un féretro artísticamente trabajado; dando la casualidad que en el sitio de los pies, se pudiera leer: «Bitter de los Vascos», mientras se juntaba en la cabecera, un letrero de coñac con uno de ajenjo, y derramada en los costados y en todas partes, la lista completa de las bebidas con que suele ponerse alegre la gente de campo: vermouth francés y vermouth Cinzano, ginebra, Whisky, anís de Carabanchel, aguardiente de uva y algunas otras.
Unos chicos con delantal echaban arena sobre las losas entre arbustos verdes. Olía a ajenjo, a tabaco y a ostras. Emma torcía por una calle, reconocía a León por su pelo rizado que se salía de su sombrero.
3 Porque dirán ahora: No tenemos rey, porque no temimos á Jehová: ¿y qué haría el rey por nosotros? 4 Han hablado palabras jurando en vano al hacer alianza: por tanto, el juicio florecerá como ajenjo en los surcos del campo.
18 Quizá habrá entre vosotros varón, ó mujer, ó familia, ó tribu, cuyo corazón se vuelva hoy de con Jehová nuestro Dios, por andar á servir á los dioses de aquellas gentes; quizá habrá en vosotros raíz que eche veneno y ajenjo...
¡Bravo! ¡bien! ¡Eh, mozo,más ajenjo! Principios de Garcín: De las flores, las lindas campánulas. Entre las piedras preciosas, el zafiro.
No había pasillo que la banda no tocara; desde el remoto Suicida hasta Ausencia, pasando por Gotas de ajenjo, Alma en los labios, Ojos verdes, Vaso de lágrimas, Mujer lojana, etc., es decir, por toda la abundancia flora de esas composiciones populares.
Corría al café en busca de nosotros, conmovido, exaltado, casi llorando, pedía un vaso de ajenjo y nos decía: -Sí, dentro de la jaula de mi cerebro está preso un pájaro azul que quiere su libertad...
Cuando el pájaro quiere volar abre las alas y se da contra las paredes del cráneo, se alzan los ojos al cielo, se arruga la frente y se bebe ajenjo con poca agua, fumando además, por remate, un cigarrillo de papel.
Deben bastaros, amigo mío, estos razonamientos para daros valor cuando bebáis el ajenjo de la muerte, y meditad hasta entonces un hermoso verso de Lucrecio, cuyo sentido es éste: "Vivid tanto como podáis, que no quitaréis nada a la eternidad de vuestra muerte." Después de aquellas máximas, quintaesencia de clásicos y modernos, sutilizadas y sofisticadas a gusto del siglo, maese Gonin guardó su linterna, golpeó la puerta del calabozo, que abrió el carcelero, y las tinieblas cayeron de nuevo sobre el preso como una plancha de plomo.