ajado


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Sinónimos

ajado

, ajada
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En alas de la brisa Del luminoso Agosto, blanca, inquieta A la región de las errantes nubes Hacer que se levante la cometa En húmeda mañana; Con el vestido nuevo hecho jirones, En las ramas gomosas del cerezo El nido sorprender de copetones; Escuchar de la abuela Las sencillas historias peregrinas; Perseguir las errantes golondrinas, Abandonar la escuela Y organizar horrísona batalla En donde hacen las piedras de metralla Y el ajado pañuelo de bandera; Componer el pesebre De los silos del monte levantados; Tras el largo paseo bullicioso Traer la grama leve, Los corales, el musgo codiciado.
Pues ten por cierto, ajado clavel, y difunta belleza, que te he de seguir, cuando, no acabado con la pena, muerto con mis propias manos y con el puñal de mis iras.
Petrilla era uno de esos hijos del amor a quienes el amor ha dotado con su ternura, su vivacidad, su alegría, su nobleza, su abnegación; nada había hasta entonces adulterado ni ajado su corazón, de una delicadeza casi salvaje; y la acogida de sus primos se lo oprimió dolorosamente.
Verdaderamente, el gorrito bretón recién planchado en París -se le había ajado en el trayecto desde Nantes- servía como de aureola a su alegre semblante.
Una especie de informe capucha, de la misma tela de la colcha cubría su cabeza, rematando el frunce en un ajado lazo de gro rojo.
La penosa y quebrantadora faena de enfermeras, la vigilia y las inquietudes habían empalidecido y ajado sus caras graciosas, donde esplendía, antes, fresca y atractiva, la «belleza del diablo».
Todos los chalecos eran de terciopelo y de solapas; todos los relojes llevaban en el extremo de una larga cinta un colgante ovalado de cornalina; y apoyaban sus dos manos sobre sus dos muslos, separando cuidadosamente la cruz del pantalón, cuyo paño no ajado brillaba más que la piel de las fuertes botas.
Y sacando un papel ajado del bolsillo, se lo dio a Luz, quien lo recibió y lo abrió con un ademán de horror, lo que hizo reír a Rafael.
El advenedizo llevó rápidamente la mano al bolsillo interior de la chaqueta, removió pausadamente algunos papeles, sacó uno algo ajado y amarillento, lo desdobló, apartando otro que estaba allí junto, y abriendo el primero lo puso ante los asombrados ojos del señor X que pudieron ver allí perfectamente clasificadas las piezas, los pasillos, las puertas, toda la casa con sus detalles más mínimos...
Peinada de prisa, con una flor de azahar todavía pegada en los cabellos, el velo medio desprendido, el vestido todo ajado, con unas ojeras que la desfiguran, mira al marido -ahí plantado como estorbo- con una cara de despecho que hace pensar en la coz que nunca deja de recibir el padrillo, en pago de sus más ardientes caricias.
Gracias a él, si quieren tentar un pecho ajado con flores que consiguen encender la impureza le nacerán babosas al ramo condenado.
Las manos y los pies marfilados, la cabeza ovalada y la garganta esbelta, que el camisón de percal entreabierto mostraba siempre, hacían pensar en un caballerito robado por una bruja si no fuera que la anciana mostraba en su ajado rostro el modelo primitivo del viril retoño.