ajada

ajada

s. f. COCINA Salsa hecha con pan desleído en agua, ajos machacados y sal.

ajada

 
f. Salsa de pan desleído en agua, ajos machacados y sal, con que se aderezan el pescado y otras viandas.
(Hond.) Ajamiento.
Ejemplos ?
-También yo, por mi fe, pañales os traeré, bellotas os daré de mi majada ¿Quéqueréis que os traiga? -Pues migas yo haré con buena ajada.- ¿Qué queréis que os traiga, Virgen delicada?
Sutilmente, en silencio y en secreto, el Odio iba royendo tu naturaleza, como muerde el liquen la raíz de una planta ajada, hasta que llegaste a no ver otra cosa que los intereses más ruines y los objetivos más mezquinos.
En algunos lugares donde no ha llegado el crédito oficial, el cacicazgo le corresponde a aquel que atrás del mostrador tiene una ajada libreta donde figuran los préstamos usurarios que hace a los campesinos; la inmoral usura es aliada e instrumento de dominio político.
¡Ay de la rosa encarnada, que en su seno de carmín niega a una abeja la entrada! Tantas la acosan al fin, que queda sin miel, y ajada.
-¡Nunca!, respondió ella con energía, con una especie de estremecimiento hondo, imperceptible quizás para quien no fuese celoso de lo que no tiene cuerpo, ni más efectividad que la seda ajada de un antifaz rosa.
Yo veía a Celinita en la platea, y me encantaba contemplarla, recreándome en el precioso conjunto que hacía su cara juvenil, muy espolvoreada de polvos de arroz como un dulce fino de azúcar; su artístico peinado, con un caprichoso lazo rosa prendido a la izquierda; su corpiño de «velo» crema, alto de cuello, según se estila, que dibujaba con pudor y atrevimiento la doble redondez del seno casto; pero cuando saltaba con la imaginación un lustro y me figuraba a la misma Celinita ajada por el matrimonio y la maternidad...
¿Acaso Hernani veía a su dama como yo solía ver a Celinita para huir de tentaciones: ajada, en zapatillas, madre ya de varios retoños?
El primitivismo, lo rudimentario ya no se da en esta nueva forma política; ella no se funda en el aislamiento ni en la ajada libreta donde figuran los deudores; maneja el crédito en grande y discrimina, al otorgarlo, de acuerdo con propósitos políticos; emplea el dinero en publicidad, en buscar apoyos, comprar o seducir influencias, aprovechando y fomentando la corrupción; ofreciendo créditos baratos a líderes o funcionarios, a dirigentes o militantes, negándoselos a los adversarios y otorgándoselos a los que pueden conseguir votos.
Contaban meses después, que cierta joven hermosa, habiendo puesto una rosa que en un sepulcro nació, presa en su negro cabello para lucirse más bella, la flor, prendiéndose en ella, jamás su frente dejó. Que allí marchita y ajada se fue la rosa quedando, y que la joven secando sintió con la flor su sien.
Elegía con cuidado sus colores, se vestía lentamente y se ajustaba uno a uno sus pétalos. No quería salir ya ajada como las amapolas; quería aparecer en todo el esplendor de su belleza.
Sus ojos azules están rodeados de anchas ojeras; su mirada es la de una profunda, inagotable y agitada desesperación; su fisonomía está ajada por las lágrimas y arrugada por los insomnios.
Este Príncipe, hecho el juguete de los ingleses, burlado por ellos, que querían hacer de él un instrumento suyo, mal mirado por sus deudos, intentó renunciar al mundo, y como si hubiese conocido su existencia ajada por el desprecio de los hombres, y por su disgusto de las cosas, adoptó voluntariamente el confundirse en la multitud.