airoso

(redireccionado de airosa)
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airoso, a

1. adj. Que está batido por el aire o que transcurre con mucho aire granero airoso; tarde airosa.
2. Que tiene garbo y gallardía. garboso
3. salir airoso de algo Triunfar en una empresa o asunto salieron airosos de la vista preliminar.

airoso, -sa

 
adj. Díc. del tiempo o sitio en que hace mucho aire.
fig.Garboso o gallardo.
Que lleva a cabo una empresa con honor, felicidad o lucimiento.

airoso, -sa

(aj'ɾoso, -sa)
abreviación
1. que es elegante en sus movimientos un airoso bailarín
2. movimiento que se hace con elegancia un gesto airoso
3. que realiza una acción con éxito y lucimiento Salió airoso del problema.
Traducciones

airoso

grazioso

airoso

우아한

airoso

Graciös

airoso

ADJ
1. (= elegante) → graceful, elegant
quedar airoso; salir airosoto be successful, come out with flying colours
salir airoso de algoto come through sth unscathed
2. (= ventilado) → airy; [cuarto] → draughty; [lugar expuesto] → windy; [tiempo] → windy, blowy
Ejemplos ?
Pronto el rápido trotar de otro caballo hizo volver el rostro a Joseíto y saludar con una exclamación de júbilo a Cayetano el Petaquero, que avanzaba hacia él también airosa y típicamente engalanado, jinete en un jaco de sangre andaluza y cabos finos como torzales, que, al aire la suelta crin, agitaba los encarnados borlones del mosquero y la también roja morillera del ensedado y vistoso atajarre.
Y es oportuno confirmar el amplio apoyo, solidaridad y respaldo que el pueblo de México prestó y otorga a la patriótica medida tomada, al expropiar la industria petrolera como consecuencia de la rebeldía de las compañías a acatar los fallos legítimos de nuestros Tribunales y a la airosa levantada actitud del Gobierno, al rechazar la proposición de someter a arbitraje internacional una cuestión, que como la planteada con motivo de la expropiación, corresponde resolver de modo exclusivo a nuestro sistema jurídico interior, pues ese medio, el del arbitraje internacional, resultaba altamente lascivo de nuestra soberanía y de nuestra calidad de pueblo libre.
Del monte en la ladera por mi mano plantado tengo un huerto, que con la primavera de bella flor cubierto, ya muestra en esperanza el fruto cierto. Y como codiciosa de ver y acrecentar su hermosura, desde la cumbre airosa una fontana pura hasta llegar corriendo se apresura.
La Azucena del Moncayo llamábanla en veinte leguas a la redonda, y bien merecía este sobrenombre, porque eran tan airosa, tan blanca y tan rubia, que como a las azucenas, parecía que Dios la había hecho de nieve y oro.
MACHALA, cabecera cantonal y capital de la Provincia de El Oro, cada día más bella y floreciente, se levanta airosa sobre una vasta llanura a cuatro kilómetros de distancia del Golfo de Jambelí y seis metros sobre el nivel del mar, entre los captus y quiriquinchales de sus soleadas pampas de Pilos y Salinas y sus extensos bananales que la circundan desde el histórico Puerto Grande a las Pampas de Guarumal, famosas por su ganado bravío, ya extinguido.
En el umbral de la puerta acababan de apoyarse, breves y ligeros como dos pajarillos, los lindos pies de una mujer rubia y rosada, bajita y airosa, llenita de carnes, con grave expresión de melancólica indiferencia en los fríos ojos azules, con dulzura de risas y llamaradas de rubor en el rostro, con enérgico ceño.
Entretanto, uno de los valseadores, a quien llamaban familiarmente «vizconde», y cuyo chaleco muy abierto parecía ajustado al pecho, se acercó por segunda vez a invitar a Madame Bovary asegurándole que la llevaría y que saldría airosa.
aquella airosa andaluza Que en las riberas de Cádiz Es, por lo negra y lo hermosa, La esposa de los cantares; A la que en el mar nacida La embebió el mar de sus sales, Cada ademan una gracia, Cada palabra un donaire; Ve volando, pensamiento, Y al besar los pies de Dafne, Dila que vas en mi nombre A tributarle homenajes.
No los tuvo Eva mejor acabados. Tienes, niña, el talle como hermosa palma que airosa descuella por entro las plantas. Tienes unos pies, pisas tan airosa, que por donde pasas florecen las rosas.
Sencilla y elegantemente vestida, llevaba en la airosa cabeza un gracioso sombrero de paja de Italia y pendiente del brazo izquierdo un ligero canastillo de mimbre.
Por joya de su adorada Lleva lindas tranzaderas De oro y seda delicada, Que pueden ser las primeras Por su labor extremada. Por la espalda airosa y suelta Con amor las ha ceñido Y cual talismán querido Por encima de la vuelta Del escudo muy febrido.
Cuando el rey terminó de decir estas palabras, doña Inés, no acertaremos a decir si a impulsos de la emoción o por salir más airosa del paso, se había desvanecido en brazos de los que la rodeaban.