ahogarse


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ahogarse

(aoˈγaɾse)
verbo pronominal
1. morir por falta de aire Un hombre se ahogó en el río.
2. sentir que falta el aire Se ahogaba en el pequeño ascensor.
3. respirar faltar el aire Los bebés se pueden ahogar con la comida.
4. sentirse oprimido Me ahogo con tanto trabajo.
Traducciones
Ejemplos ?
Si algunos no daban el rodeo para ir por estos lugares, se exponían a ahogarse y de hecho no pocos perecieron en sus impetuosas aguas.
Debió de ahogarse mientras jugaba a orillas del lago, imitando el nadar de las ranas; y los perversos me acusan a mí que soy inocente.
-le dijo-. Eso sí que es propiamente lo que se llama ahogarse en una gota de agua. Yo haré el servicio por ti; tú lo harás por mí cuando me toque.
En Zaruma hasta les llegó a faltar comida y así los hacían llevar a cuestas maíz y papas. Iban expuestos a ahogarse en los ríos por falta de puentes.
Mucha se vio después que, por vileza, se había en inmundas simas arrojado, y mucha, sin saber cómo ampararse, entró a nado en el mar y vino a ahogarse.
Teme Grifón ahogarse en tal marea; tanto el mar crece que en redor lo cierra; que, ya herido en la espalda y en la pierna, apenas sin aliento se gobierna.
Pero gran parte de su pobre gente ni órden ni tambor ni trompa escucha; pues tanto miedo y cobardía siente que a ahogarse viene bajo el Sena mucha.
Con ellas parte Zulima, y el árabe en su hermosura tenía puestos los ojos… ¡Mal haya a Dios su fortuna! --- Secretos hay que debían en el corazón quedar, y en el corazón ahogarse para no alzarse jamás.
Luis Patino declaró que los indios que iban a las minas habían de pasar por el río de los Jubones y San Fernando, con el riesgo de ahogarse, como sucedía en el tiempo de invierno, por no ir por el camino de Zaraguro.
EL DUENDE.- A eso del perdón, contaría yo el cuento del portugués que en un combate naval en que había perdido su partido contra los españoles, habiendo caído en el agua vencido, estaba a punto de ahogarse, cuando llegó a pasar cerca de él un bote lleno de españoles, y alzando la voz: -Castellanos -gritó como pudo-, si me salváis de la muerte os perdono la vida.
Para qué detenerse en cachivaches de otros tiempos y ahogarse vil en los cuarteados miedos y pudrirse en rabias y estallar en odios y rasgarse en náuseas por las avaricias de los invasores con su santo oficio de matar idólatras que no se humillaran ante el nuevo ídolo y le dieran oro Para qué...
Es cuestión de tiempo y audacia, pero cuando se den cuenta que el espíritu se les hunde en la letrina de esta civilización, antes de ahogarse van a torcer el camino.