Ejemplos ?
Wali Faqih tiene poder para dar Fitwa (Dictamen), juzgar, coger Jums zakat y supervisa a los problemas de la gente en la comunidad por los consejos divinos. Pero la teoría de Wilayat político de Faqih por Ruholah Jomeini presento ahincadamente.
Estas nuevas hicieron que la mañana siguiente madrugasen antes que el sol, puesto que aquella noche no la durmieron toda, sino con más sobresalto de los dos hermanos que ellos se pensaron, causado de que, estando a la mesa, y con ellos el mancebo que habían desatado, Teodoro puso ahincadamente los ojos en su rostro, y, mirándole algo curiosamente, le pareció que tenía las orejas horadadas; y, en esto y en un mirar vergonzoso que tenía, sospechó que debía de ser mujer, y deseaba acabar de cenar para certificarse a solas de su sospecha.
El arroyo, desierto, parecía más sucio que de costumbre. Carlota daba a la aguja ahincadamente, sin un minuto de distracción. Un peso enorme gravitaba sobre su espíritu.
Hízolo así el ama, y, tomando el niño Cornelia en sus brazos, se turbó toda y le miró ahincadamente, y dijo al ama: -Decidme, señora, ¿este niño y el que me trajistes o me trujeron poco ha es todo uno?
Cantó asimismo Loaysa coplillas de la seguida, con que acabó de echar el sello al gusto de las escuchantes, que ahincadamente pidieron al negro les dijese quién era tan milagroso músico.
Y, en general -¿quién podría negarlo sin engañarse a sí mismo?-, se ha empeñado usted ahincadamente en un trabajo intensísimo tendiente a hacer todo el bien posible al pueblo mexicano, al que se debe usted por completo.
A ellos les peso mucho : y rogaronnos muy ahincadamente que no nos fuessemos : y al fin, nos despedimos dellos y los dexamos llorando por nuestra partida : porque les pesava mucho en gran manera.
Capítulo IV Cómo Birrena convidó a cenar a su sobrino Lucio Apuleyo y él lo aceptó; descríbese el aparato de la cena y cuéntanse donosos acontecimientos entre los convidados. Después aconteció que un día Birrena me rogó muy ahincadamente que fuese una noche a cenar con ella.
Levantóse el cura y fue donde estaba Cornelia, que ya tenía adornado a su hijo y puéstole las ricas joyas de la cruz y del agnus, con otras tres piezas preciosísimas, todas dadas del duque a Cornelia; y, tomando al niño entre sus brazos, salió adonde el duque estaba, y, diciéndole que se levantase y se llegase a la claridad de una ventana, quitó al niño de sus brazos y le puso en los del duque, el cual, cuando miró y reconoció las joyas y vio que eran las mismas que él había dado a Cornelia, quedó atónito; y, mirando ahincadamente al niño, le pareció que miraba su mismo retrato, y lleno de admiración preguntó al cura cúya era aquella criatura, que en su adorno y aderezo parecía hijo de algún príncipe.
Entretanto que los padres del mozo muerto lloraban y plañían su hijo, he aquí do viene aquel rústico que había ido al mercado, al cual no se le había olvidado lo que prometió; y venía pidiendo muy ahincadamente que me castrasen, a lo cual uno de los que allí estaban dijo: -No es nuestro daño presente de lo que tú ahora solamente pides.
Asimismo me preguntó ahincadamente la causa de mi camino, la cual, después que muy bien le relaté, empezome a preguntar de la tierra y del estado de la ciudad, y de los principales de ella, y quién era el gobernador; así que, después que me sintió estar fatigado de tan luengo camino y de tanto hablar y que me dormía, que no acertaba en lo que decía, tartamudeando en las palabras, medio dichas, finalmente concedió que me fuese a dormir.
Ni por tontos, ni por cobardes, ni por enemigos del trabajo habrán pasado a la posteridad esos nuestros semejantes que han engrandecido su siglo con su gloria, santificando al propio tiempo su desgracia con la miseria sufrida en amor de la filosofía. Verdad es que ellos no ansiaron las riquezas; y en no buscándolas ahincadamente, ellas no vinieron a pararse en sus umbrales.