agustino

agustino, a

adj./ s. RELIGIÓN Se refiere al religioso que pertenece a la orden de San Agustín.

agustino, -na

 
adj.-s. Díc. del religioso o religiosa que pertenece a cualquiera de las órdenes que, sin ser fundadas por san Agustín, siguen una regla observada, según la tradición, por algunos clérigos que vivían con el santo.
Traducciones

agustino

agostiniano

agustino

ADJ & SM agustiniano ADJ & SMAugustinian
Ejemplos ?
Tres días después, D. Baltasar de Contreras vestía el hábito de religioso agustino. Fue un sacerdote ejemplar por su talento y virtudes, y asociado al padre Juan Vera, conocido con el mote del Pecador, fundó en 1619 el conventillo o Recolección de Guía.
Y como si Fray Luis hubiera escrito para ella sola, y en aquel mismo instante, y no escribiendo, sino hablándola al oído, Mariquita se sintió tan avergonzada que hundió el rostro en las manos, y sintió en la nuca, no un beso in partibus de su esposo, sino el aliento del agustino que, con palabras -133- del Espíritu Santo, le quemaba el cerebro a través del cráneo.
Pues el Concilio Lateranense V, después de establecer que «toda aserción contraria a la verdad de la fe revelada es completamente falsa, porque la verdad jamás se opuso a la verdad» (15), manda a los Doctores de filosofía, que se ocupen diligentemente en resolver los engañosos argumentos, pues como testifica Agustino, «si se da una razón contra la autoridad de las Divinas Escrituras, por más aguda que sea, engañará con la semejanza de verdad, pero no puede ser verdadera» (16).
Al estrépito despertó el sacerdote, acudió la familia, y hallaron que el difunto había vuelto a su condición de cadáver, y junto a él, poco menos que descalabrado, yacía el lego agustino.
Alfonso sombrero, capa y espada, y seguido de dos alguaciles echose a la calle, donde encontró agonizante a un joven de aristocrática familia, muy conocido por lo pendenciero de su genio y por el escándalo de sus aventuras galantes. Junto al moribundo estaba un pobre diablo, que vestía hábito de lego agustino, con un puñal ensangrentado en la mano.
Después de mil peripecias largamente narradas en el libro del padre Alonso Ramos y en el que en 1641 publicó en Lima el agustino fray Fernando Valverde, terminó su obra nuestro escultor, y vencida la resistencia de los bandos tomasista y sebastianista, que a fuer de galantes cedieron el campo a una señora, quedó después de grandes fiestas instalada la Virgen de la Candelaria en la iglesia de Copacabana el día 2 de febrero de 1553.
Pero el capitulo o elección de provincial agustino, en 1669, merece que le consagremos artículo especial; porque no sólo fue religiosa, sino altamente política y social su importancia.
El firmante escribía desde su hacienda, a quince leguas de Lima: «Señor licenciado: Cargo de conciencia se me hace no estorbar que, tan sesuda y noble persona como vuesa merced se extravíe por celo y amor a la justicia. El devoto agustino que en carcelería mantiene está inocente de culpa.
Ni a Cieza de León, ni al Palentino, ni al jesuita Acosta, ni al agustino Calancha, ni a cronista alguno del siglo XVI se les ocurrió llamar Callado al puerto del Callao.
Los partidarios del fraile Gutierrez, fueron a aprehender en su casa al clerigo Olivera; pero este, que se habia eva- porado a tiempo, hizo poner cartelones excomulgando for- mal mente al canonigo y al agustino.
A HISTORIA DEL PERÚ por el PADRE URÍASTradición de RICARDO PALMA (A Carlos Wiese y al padre agustino Martínez Vélez, sacerdote español residente en Lima y muy distinguido literato y orador).
A los soldados se les impuso la obligación de asistir a los sermones del padre Alloza, y en tan luctuosos tiempos vivían en predicamento de santidad y reputados por facedores de milagros el mercedario Urraca, el jesuita Castillo, el dominico Juan Masías y el agustino Vadillo, A santo por comunidad, para que ninguna tuviese que envidiarse.