aguijón


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aguijón

(Del lat. vulgar aquileo.)
1. s. m. ZOOLOGÍA Órgano con punta con el que pican e inyectan veneno algunos insectos y los escorpiones la abeja muere al hincar su aguijón.
2. Punta de hierro del palo con que se aguija.
3. Estímulo, incitación que conduce a hacer algo. acicate
4. BOTÁNICA Púa, espina de algunas plantas.

aguijón

 
m. Punta de la aguijada.
fig.Estímulo, incitación.
bot. Púa que nace del tejido celular superficial de algunas plantas.
zool. Órgano en forma de púa que tienen en la extremidad del abdomen los escorpiones y algunos insectos, y con el cual pican.

aguijón

(aγiˈxon)
sustantivo masculino
1. órgano puntiagudo de la extremidad del abdomen el aguijón de un escorpión
2. estímulo que motiva a realizar algo el aguijón de la lectura
Sinónimos

aguijón

sustantivo masculino
1 espina, púa, pincho.
En el caso de las plantas.
2 rejo, pincho.
En el caso de los insectos.
Traducciones

aguijón

sting, goad

aguijón

žihadlo

aguijón

brod

aguijón

Stichwunde

aguijón

κεντρί

aguijón

pisto

aguijón

piqûre

aguijón

ubod

aguijón

刺し傷

aguijón

aguijón

angel

aguijón

stikk

aguijón

żądło

aguijón

ferrão, picada, Sting

aguijón

sting

aguijón

แผลถูกแมลงกัดต่อย

aguijón

iğne

aguijón

vết đốt

aguijón

刺痛,

aguijón

aguijón

SM
1. (= puya) → goad; [de insecto] → sting; [de planta] → prickle, spine
dar coces contra el aguijónto kick against the pricks, struggle in vain
2. (= incitación) → stimulus, incitement
el aguijón de la carnesexual desire

aguijón

m stinger
Ejemplos ?
La suerte quiso que mientras el ladrón acercaba cautelosamente la hojarasca húmeda, cuatro o cinco abejas se posaran en su mano, sin picarlo. Benincasa cogió una en seguida, y oprimiéndole el abdomen, constató que no tenía aguijón.
«El señor Larra, comisionado por el Duende en los versos que hizo a la Exposición pública, en los cuales, por no entender las materias de que hablaba, ha dicho cosas muy raras». Vea usted por dónde retoña el arbolito. ¿Ha visto usted cómo toma el atajo y le mete un aguijón?... Parece que el señor J.
Los insectos trepaban, se rebullían, corrían, elegían el sitio preferido, el más sabroso trozo de carne para clavar su aguijón y chupar.
Mas si todo esto confieso, también os digo, que la paciencia mía está agotada, que la castidad propia de mi estado, y que hasta aquí guardé fielmente, de virtud santa se trueca en aguijón enemigo, y que ya no podré resistir más, y para evitar el escándalo de arrojarme sobre vos, brutalmente, donde quiera que os vea...
Así dijo. Pero Antíloco, como si no le oyese, hacia correr más a sus caballos picándolos con el aguijón. Cuanto espacio recorre el disco que tira un joven desde lo alto de su hombro para probar la fuerza, tanto aquéllos se adelantaron.
TELL.––¡Oh! ¡los débiles tienen también su aguijón! (Sale HERMENGARDA con algunos niños y se coloca a la entrada del camino.) STUSSI.––Hay quien teme que esto es presagio de alguna desgracia muy grande para el país..., de algún hecho contrario a la naturaleza.
He aquí en qué estado son agradables tus ojos a una púdica esposa; he aquí las antorchas nupciales que han iluminado tu lecho. La ceguera por cortejo, las Furias presidiendo tu himeneo y el aguijón de tus eternos remordimientos: este es tu patrimonio.
No hicieron los caballos arrequive, antes van como arietes a encontrarse: de allí a poco el del moro ya no vive, que había entre los buenos de contarse; también cayó el del otro, mas revive tan pronto el aguijón siente clavarse.
Y excitándose, a medida que hablaba, con la repugnancia que inspiraba a su compañera, tanto es verdad, señores, que el asco que nos proporcionáis se convierte en un aguijón para vuestro goce, el libertino se extasía y deja en la boca de aquella pobre muchacha pruebas inequívocas de su virilidad.
Consta, al contrario, que aquella varona no gastó en su vida más arma que la vara de aguijón que le servía para picar a los bueyes y al peludo rocín en que cabalgaba.
La yegua se detuvo, empinando las orejas. Era una mujerona, apoyada en una vara de aguijón... Parecía pedir limosna, pues tendía la mano izquierda; pero el curita, que había sido estudiante, vio que lo que hacía la supuesta mendiga era una seña indecorosa.
Los dicharachos, las exclamaciones chistosas y obscenas rodaban de boca en boca y cada cual hacía alarde espontáneamente de su ingenio y de su agudeza excitado por el espectáculo o picado por el aguijón de alguna lengua locuaz.