Ejemplos ?
Para usar de mis mañas no tenía aparejo, por no tener en que dalle salto; y aunque algo hubiera, no podía cegalle, como hacía al que Dios perdone, si de aquella calabazada feneció, que todavía, aunque astuto, con faltalle aquel preciado sentido no me sentía; mas estotro, ninguno hay que tan aguda vista tuviese como él tenía.
Al gemir, la santa niña quiebra el cristal de las copas. La rueda afila cuchillos y garfios de aguda comba. Brama el toro de los yunques, y Mérida se corona de nardos casi despiertos y tallos de zarzamora.
Pocas veces se puede encontrar una correspondencia tan aguda entre el dinamismo interno y vital de una conciencia y la movilidad mecánica y resonante de lo que la rodea.
El hombre, al ponerse en aguda intimidad consigo mismo, se siente flotar en el universo sin dominio alguno sobre sí ni sobre los demás; se siente dependiendo absolutamente de algo — llámese este algo como se quiera.
dijeron algunos, Y la muchedumbre---!Muera! Cuando á la puerta del Norte Sonó aguda una trompeta. Calló asombrada la turba, Y apercibido á la guerra Seguido de cinco pajes Entró un ginete á la prueba.
En los momentos actuales, cuando el mundo se debate entre ideas antitéticas e intereses encontrados, en que hechos evidentes de una aguda descomposición social aquejan a la humanidad, la Revolución Mexicana ofrece todavía amplias perspectivas para seguir progresando, sin mengua de la libertad, por un camino de independencia, dentro de la paz y siguiendo la vía institucional.
El corista obedeció, y su guardián lo plantó en la cárcel del convento, á pan y agua, i or ocho días; pero la cosa llegó á oídos del arzobispo Las-Heras, quien llamó al superior fran- ciscano, le echó una repasata de padre y muy señor mío, y lo obligó á cambiar de conducta para con los conventuales que, graciao á la aguda iniciativa del corista Chuecas, se vieron desde ese día bien vestidos y mejor alimentados.
Y algunos, en las grandes fiestas, le decían a su pueblo: "Yo soy el cantor; el que alza la voz de sonido claro y bueno, el que hace la voz grave y aguda también.
(V.8): “vive de haber muerto” → es una antítesis muy aguda ya que relaciona las ideas de muerte y nacimiento que, normalmente, se contraponen ya que son opuestas.
Todo lo que ve, siente escucha o palpa, produce efectos perdurables en su espíritu. Su aguda sensibilidad y su naciente conciencia de sí mismo convierten en una pequeña crisis cualquier cambio corporal.
También a Penfredo de bello peplo, a Enío de peplo azafranado y a las Gorgonas que viven al otro lado del ilustre Océano, en el confín del mundo hacia la noche, donde las Hespérides de aguda voz: Esteno, Euríale y la Medusa desventurada; ésta era mortal y las otras inmortales y exentas de vejez las dos.
Y parapetándose tras un árbol, descargó hacia los perseguidores los cinco tiros de su revólver. Una gritería aguda respondióles, mientras otra bala de winchester hacía saltar la corteza del árbol.