agonizante

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agonizante

1. adj. Que agoniza ya agonizante perdió la conciencia de su estado. moribundo
2. RELIGIÓN Se aplica al religioso que tiene como misión principal asistir a los moribundos.

agonizante

 
adj.-m. Díc. del religioso de la orden que tiene como misión auxiliar a los moribundos.
m. En algunas universidades, el que apadrinaba a los graduados.
Sinónimos

agonizante

adjetivo y sustantivo masculino
Traducciones

agonizante

agonisant

agonizante

dying

agonizante

Sterben

agonizante

morrer

agonizante

الموت

agonizante

πεθαίνουν

agonizante

死亡

agonizante

死亡

agonizante

死ぬ

agonizante

죽어

agonizante

A. ADJ (= moribundo) → dying; [luz] → failing
B. SMFdying person
Ejemplos ?
y se convierte en sollozar sin lágrimas... flores ausentes de inmortal perfume... crisálidas agonizantes... luciérnagas sin luz...
Mientras el antiguo mundo estaba entregado a las convulsiones, y conmovido con los agonizantes transportes del hombre furioso que en medio del estrago y desolación buscaba su pérdida libertad, no es extraño que llegase hasta estos pacíficos países el ruido de la agitación, que el peligro hiciese más impresión sobre unos que sobre otros, y que hubiese diferencia de opiniones sobre los medios de conservar la seguridad pública; pero una diversidad de opinión no constituye una diversidad de principios; hemos dado diferentes nombres a hermanos que convienen en un mismo principio.
Unas eran las que abrazaban diversos sistemas utópicos, y entre ellas se destacaban los owenistas en Inglaterra, y en Francia los fourieristas, que poco a poco habían ido quedando reducidos a dos sectas agonizantes.
De inmediato la tiznada plomería "Hercules", a punto de desplomarse, (i Je, je, je, je!) Luego, la carnicería de Don Cándido: La Flor y Nata de las Damas", donde se consigue todo tipo de carnes, huesos y cueros (¡Je, je, je, je!) Junto a esta se halla la entrada más ténebre y macabra del vecindario, un edificio a punto de derrumbarse con cien viviendas superhabitadas y a unos pasos, el taller de zapatos agonizantes "London and New York", la carbonería "El Sol" y un restaurantito apenas inaugurado, "El Milímetro", que por cierto, ha causado sensación entre los vecinos por lo a todo dar de sus tortas, de sus tacos y de sus caldos...(¡Ji, ji, ji, jü).
Cuando, en muerte próxima y temprana, en la vecina iglesia triste doble de los agonizantes la campana; inmoble cuando sin alma esté mi cuerpo y cual cera amarillo; cuando, al sonoro impulso del martillo el postrer clavo mi ataúd taladre; cuando por fin con indolente priesa escondan mi cadáver en la huesa; me llorarás tú solamente, madre.
Cuando volví en mí estaba en mi cuarto, vestido, con la camisa abierta, acostado en el lecho. Marinoni estaba allí cerca, y Francisco rezaba, arrodillado, las oraciones de los agonizantes.
No, tú no has muerto; tú estás viva y vivirás siempre, Helena, para realzar el místico delirio de las abuelas agonizantes, arrojando en el alma de los poetas ateos, entenebrecida por las orgías de la carne, el pálido ramo de rosas y para hacer la señal que salva, con los dedos largos de tus manos alabastrinas.
No acabó de sufrir el portugués lo que con otros infelices pasaron de crueldades, inventadas por el infernal consejo de espíritu de aquellos desalmados, pues a unos colgaron por los compañones, dejándolos de aquel modo hasta que caían por tierra, desgarrándose de sí mismas las partes verecundas; y si con eso inmediatamente no morían, los atravesaban las espadas por el cuerpo, mas, cuando no lo hacían, solían durar cuatro o cinco días agonizantes.
Tu vida transcurrirá como la sombra de la muerte, entre el dolor de los cuerpos y de las almas, entre los duelos y la hipocresía que calcula a la cabecera de los agonizantes; la raza humana es un Prometeo desgarrado por los buitres.
A Isidoro de María, en Montevideo) Ha pocos meses tuve la visita del padre prefecto de los crucíferos de San Camilo de Lelis, quien me mostró una tarjeta fotográfica que de Roma le enviaban, en la cual se veía un sacerdote de la orden de agonizantes, acostado en un ataúd, y a cuatro soldados disparando sobre él sus fusiles.
Pero las llamas, agonizantes, nos permitieron percibir la entrada de un desconocido, un hombre aproximadamente de mi estatura, completamente envuelto en una capa.
Era una guerra no en lejanas fronteras, sino en cada ciudad, en cada calle, y en cada casa, y sus heridas, destrozadas, y agonizantes víctimas yacían a nuestros pies por todas partes e impresionaban nuestra vista en todas las direcciones que pudiésemos mirar, con alguna nueva forma de miseria.