agüero

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agüero

(Del lat. augurium < augur, augur.)
1. s. m. OCULTISMO Pronóstico que se realiza por la interpretación de ciertas señales.
2. Presagio o señal de cosa futura. premonición

agüero

 
m. Presagio que algunos pueblos gentiles sacaban del canto y vuelo de las aves o de fenómenos meteorológicos.
Presagio o señal de cosa futura.
Pronóstico, favorable o adverso, formado supersticiosamente.
Sinónimos

agüero

sustantivo masculino
predicción, presagio, pronóstico, augurio.
Aunque en el verbo agorar predomina el matiz de predecir desdichas, el sustantivo agüero no connota esta cualidad, y los agüeros pueden ser buenos o malos, felices o desgraciados.
adivinar

de mal agüero locución adjetivo ominoso, azaroso, aciago, funesto.
Traducciones

agüero

SMomen, sign
de buen agüerolucky
ser de buen agüeroto augur well
de mal agüeroof ill omen, unlucky
pájaro de mal agüerobird of ill omen
Ejemplos ?
Y no sólo a éste, mas a otros muchos persuadió solamente el nombre esclarecido de Bruto; los cuales todos, aunque se confederaron sin solemnidad de juramentos, ni de tocar aras, ni hacer sacrificios, de tal manera sepultaron en su silencio su consejo, que por más que se le pronosticaban a César astrólogos, prodigios y entrañas de ofrendas, no se pudo penetrar ni entender, y pasaron sin crédito tan manifiestos agüeros y adivinos.
Verificó bien esta dotrina Marco Bruto; pues, no sacando afuera de las almas de los confederados la resolución, la cerró tan oculta, que burló el crédito a los astrólogos que amenazaron a César, con día señalado, su fin; a los animales, que, muertos, con entrañas introducidas a la profecía (por la superstición), se le predijeron; y a tantas señales y agüeros que le amonestaban de su riesgo.
Hablolos por los agüeros que entonces oían; aconsejolos con las aves, con los animales, con los sepulcros, con los sueños, porque ni a César contra Dios le quedase queja de su muerte, ni a los matadores excusa de su delito.
Texto Estaban sospechosos algunos de que César estaba ya cansado de vivir y que deseaba no tener salud tan achacosa, y que por esto no hacía caso de lo que le amonestaban los agüeros, y menos de lo que le decían los amigos.
Julio César, viéndose combatido de sueños, advertencias, pronósticos y agüeros, se dejó al peligro, queriendo más padecerle una vez que temerle muchas, sin advertir que muchos recelos antes estorban la muerte que la ocasionan.
Estos fatales acaecimientos, que verdaderamente son tristes y dignos de lágrimas, no los anunciaban los dioses ni en las entrañas de las víctimas sacrificadas, ni con agüeros, sueños o adivinaciones de alguno, porque más temían que se corrigiese, que no que fuese vencido; antes procuraban lo posible que el vencedor de sus mismos ciudadanos se rindiese vencido y cautivo a los vicios nefandos, y por ellos más estrechamente a los mismos demonios.
–y apartando su mirada de Augusto la fijó en el vacío, más allá de lo que miraba. Por la mente del novio pasaron, en tropel, extraños agüeros.
En una racha de pensamiento evoca esta su infancia pagana y salvaje, en este instante en que su espíritu, apacentado en agüeros y supersticiones, parece tender a otro orden de ideas.
Allá de una res asada los restos fríos y crudos se disputaban feroces, esgrimiendo el hierro agudo. Aquí contaban agüeros y desastrosos anuncios, que escuchaban los cobardes pasmados y taciturnos.
163 »En la su triste fadada partida muchas señales que los marineros han por auspiçios e malos agüeros fueron mostradas negar su venida; las quales veyendo, con boz dolorida, el cauto maestro de toda su flota al conde amonesta del mal que denota, por que la vía fuesse resistida.
Consagran muchas selvas y bosques, y de los nombres de los dioses llaman aquellos lugares secretos, que miran solamente con veneración. Observan, como los que más, los agüeros y suertes.
Luego el sacerdote de la ciudad, si es que se trata de negocio público, o el padre de familia, si es de cosa particular, después de haber hecho oración a los dioses, alzando los ojos al cielo, toma tres palillos, de cada vez uno, y hace la interpretación según las señales que de antemano les habían puesto. Si las suertes son contrarias, no tratan más aquel día del negocio, y si son favorables, procuran aún certificarse por agüeros.