afrenta


También se encuentra en: Sinónimos.

afrenta

1. s. f. Descrédito que sufre una persona al haber sido injuriada u ofendida. desaire
2. Dicho o hecho que ofende. humillación

afrenta

 
f. Vergüenza y deshonor que resulta de algún dicho o hecho, o de la imposición de una pena, etc.
Dicho o hecho afrentoso.

afrenta

(a'fɾenta)
sustantivo femenino
1. insulto que ofende de manera grave Su afrenta no tiene perdón.
2. deshonor que resulta de un dicho o hecho soportar una afrenta
Traducciones

afrenta

affront, injure

afrenta

afronta

afrenta

Affront

afrenta

belediging

afrenta

إهانة

afrenta

侮辱

afrenta

SFaffront, insult
Ejemplos ?
R.-El govierno despótico es mil veces peor que la peste misma, es la ignominia; es la afrenta de los hombres, esclavos y envilecidos que lo sufren y lo permiten.
Porque el que lo hizo no pudo despreciar; y por esta misma causa nos deleita la licenciosa urbanidad que los esclavos tienen para con sus dueños, cuya audacia y dicacidad puede atreverse a los convidados cuando empezó en su señor; porque al paso que cada uno de ellos es más abatido y ridículo, es de más osada lengua; y para este efecto se suelen comprar muchachos ingeniosos cuya libertad se perfeccione con maestros que les enseñen a decir injurias pensadas; y nada de esto tenemos por afrenta, sino por agudezas.
que alivia dolores en el cuerpo y en el alma, cuyo Maestro es el Cristo que sobre la Cruz sagrada implora al Padre piedad por los que en la Cruz le clavan — sino la que al indigente inspira ideas anárquicas al prodigarle la afrenta juntamente con la dádiva; los que amontonéis riquezas con hambre ajena amasadas; los que el ajeno derecho pisoteáis cuando os cuadra; los que no os privéis de un gusto para que otros tengan calma; en fin, los que buscáis dicha labrando ajenas desgracias, mirad, mirad en las olas la imagen de vuestras almas!
Pues ¿qué mayor locura puede haber como el deleitarnos y ofendernos de las mismas cosas, y el tener por afrenta lo que me dice mi amigo, teniendo por bufonería lo que me dice el esclavo?
Y es...el hombre generoso y bueno; el que perdona en la acción vuelta humildades; el que sonríe comprensión ante la afrenta que lo lacera; el buscador de justicias que sí vean y equidades que no denigren.
«El no sentir los males no es de hombres, y el no sufrirlos no es de varones.» Habiendo referido todos los Césares a quien la fortuna quitó hermanos y hermanas, no puedo pasar en silencio al que debiera ser repelido del número de los Césares, por haberle criado la naturaleza para acabamiento y afrenta del linaje humano; aquel que dejó el Imperio de todo punto perdido para que le recrease la clemencia de nuestro piadosísimo príncipe.
¿Piensas tú que a tal varón pudo injuriar el pueblo porque le quitó el gobierno y la garnacha, y porque cubrió de saliva aquella sagrada cabeza? El sabio siempre está seguro, sin que la injuria o la afrenta le puedan hacer ofensa.
Quito se levantó en 1810 contra un buen gobierno porque no podría sufrir la afrenta de verse ocupado por soldados de una intervención dual de Perú y Nueva Granada.
¡Oh, santos de la palabra sabia! Arrebolen las bondades del perdón sin olvidar la afrenta… ¡Oh, ángeles que velaron mis letras! Estudiosos de mi ser en la alegría de aprender la red del arte y sus nidales ¡Oh Dioses Maestros!
Fortaleza la llama quien lejano Su mole vé sin registrar su centro, Llámala infierno quien suspira dentro, Cárcel la ley, su afrenta la razon.
Por defender el injuriado fuero ¿No es lícito la espada desnudar?» (167) Si entronizado el codicioso belga Saqueaba el palacio y la cabaña Y desangrando á la infeliz España Rios de oro enviaba á su nacion; Si reía en espléndido banquete Sirviéndole de música el gemido De un pueblo que por él empobrecido Moribundo imploraba compasion; Si al pedirle justicia el triste padre, Padre á quien deshonró vil cortesano, Decia el estrangero al castellano: 'Cómprame la venganza y la tendrás'; ¿Debió Castilla tolerar su afrenta?
Están aquí, en varias bancas atrás, duros opositores a mi gobierno, pero que sin embargo conciben a la cuestión del colonialismo y a la cuestión de Malvinas como algo que excede, incluso, la cuestión nacional, o de soberanía de la Argentina para constituirse en una afrenta al mundo, que todos soñamos, por el que muchos luchamos y por el que tantos murieron en las guerras de liberación.