Ejemplos ?
Las Cutres no eran ricas cuando perdieron a su madre, por cierto una de las mujeres más hermosas de la provincia, muy pretendida después de viuda y muy aficionada a trapos y moños; algo casquivana, en resumen.
-La fortuna, diez años de vida, todo lo diera por estrecharlas una vez entre mis brazos. -Está cuidando las palomas a las que es muy aficionada, pero no tardará en volver y si me hallase aquí...
En el curso de una reunión cuya meta era examinar la oportunidad de conceder una promoción a cierta persona, se tuvo noticia de que la misma, anteriormente, era muy aficionada a la bebida.
Selene que tienes los cuernos del toro, nocturna que andas por el aire, virgen que llevas antorchas, rodeada de estrellas; que aumentas y disminuyes, varón y hembra, brillante, aficionada a los caballos; madre del tiempo que produces los frutos, resplandeciente, llena de tristeza, iluminadora nocturna que lo ves todo, que amas las vigilias, florida de hermosos astros; que te regocijas con el reposo y la alegría, inflamada, amable, productora, diestra, la de largo peplo, la que anda a la redonda, virgen sabia; ven.
Siendo mancebo pasó á Italia, donde parte fué Soldado, y parte prosiguió su intento en las letras en Roma, Boloña, Sena, y no sé bien si en Nápoles; señalándose particularmente en la Poesía Castellana y Toscana, con tanta maravilla de aquella nacion tan poco aficionada á la gloria Española, que por sus versos adornados de graves y sutiles conceptos, y admirable propriedad en lenguage y disposicion, no le pudo negar el epíteto de Divino, ni el laurel que despues del Petrarca ninguno tan conocidamente mereció.
Y acaeció que cierta tarde, fijándose casualmente en las orejas de la mesonera, Zoila -que era todo lo aficionada a componerse y emperifollarse que permitía su humilde estado- soltó un chillido y exclamó: -¡Anda, y qué pendientes tan majos, tía Hilaria!
Yo mismo cogeré para ti membrillos cubiertos de blando vello y castañas, a que era tan aficionada mi Amarilis, y a ellas añadiré doradas ciruelas, que también te gustarán.
Harto quisiéramos poderla gozar; mas si había de ser con los trabajos que por acá hay, más quiero que tenga allá sosiego, que verla acá padecer.» (De una carta que desde Ávila, a 15 de diciembre de 1581, dirigió la santa Madre, y Tía, Teresa de Jesús, a su sobrino don Lorenzo de Cepeda, que estaba en Indias, en el Perú, donde se casó con doña María de Hinojosa, que es la señora doña María de que se habla en ella.) En el capítulo II de la misma susomentada Vida, se dice de la santa Madre Teresa de Jesús que era moza «aficionada a leer libros de caballerías» ––los suyos lo son...
Preciosa, algo aficionada, más con benevolencia que con amor, de la gallarda disposición de Andrés, ya deseaba informarse si era el que había dicho.
El mayor es así... (una vara). -¿Y la señora es también aficionada?... -A la Dulce Alianza y a los pastelillos del Suizo. Pero si la llevo en coche, va al teatro también.
Ya no mira la Duquesa como quien prende fuego al mundo, sino con ojos lánguidos, que fingen, sin querer fingir, una sencillez y una modestia encantadoras; los más bizarros caballeros de la brillante juventud, a que fue siempre aficionada la Duquesa, ya no le merecen más que miradas maternales; parece que les dice con los ojos: «Ya no sois para mí; os admiro, os comprendo y adoro como obras maravillosas de la Naturaleza; pero esta adoración es desinteresada; nada espero, nada esperéis tampoco; veo en vosotros los hijos que no tengo y que echo de menos ahora; si aún os agrado, gozad en silencio del espectáculo interesante de una hermosura que se desmorona; pero callad, no me habléis de amor, seríais indiscretos.
en una de las últimas exposiciones cubistas de mi gran compañero de Residencia Salvador Dalí, nos costó mucho trabajo sacarla fuera del local, porque estaba entusiasmada con los "papos", los "cocos", que eran cuadros grandes de colores ardientes y de una extraordinaria fuerza expresiva. Pero no es España aficionada al "coco".