afanoso

(redireccionado de afanosos)
También se encuentra en: Sinónimos.

afanoso, a

1. adj. Que se esfuerza afanoso por darle alcance, se internó en el bosque. anheloso
2. Que es muy duro o trabajoso. penoso

afanoso, -sa

 
adj. Muy trabajoso o penoso.
Que se afana.
Traducciones

afanoso

difficile

afanoso

affannoso

afanoso

ADJ
1. [trabajo] → hard, heavy
2. (= concienzudo) [temperamento] → industrious; [actividad, búsqueda] → feverish, hectic
Ejemplos ?
25¿Y quién de vosotros podrá con afán añadir á su estatura un codo? 26 Pues si no podéis aun lo que es menos, ¿para qué estaréis afanosos de lo demás?
Un día sintieron un tirón en la vaina; había sido arrancada por las manos de alguien, y, junto con otras, vino a encontrarse en el bolsillo de una chaqueta. -Pronto nos abrirán -dijeron los guisantes, afanosos de que llegara el ansiado momento.
¡Ha de pesarla morir siendo tú su jardinera! Y así hablando los esposos al viejo Fermín llamaron y ambos a dos afanosos cuidados muy oficiosos por la flor le encomendaron.
–Y, es necesario decirlo, la actitud irreductible de tales compañías, -celosas de sus rentas hasta el punto de no querer sacrificar una pequeña parte de las mismas, tan cuantiosas en años anteriores, al bien estar de sus más afanosos colaboradores, en un momentos de serias dificultades económicas para los obreros, -dio lugar a que un conflicto de que debió, desde la primera hora, conjurarse, con un gesto de justicia generosa y necesaria, asumiera caracteres gravísimos de relieve trágico, en horas alijadas de choques sangrientos y de represiones excesivas o injustificables.
Sobre todo, que un ramal del ferrocarril ya se estaba construyendo, que iba a cruzar el campo, parándose casi en el mismo medio, en una estación, cuya habilitación venía a abrir, para don Sebastián, horizontes nuevos de incalculable provecho: formación de un pueblo, con su afluencia de comerciantes, grandes y pequeños, dispuestos a disputarse los solares; división en quintas y chacras, que se venderían a precios inesperados, y todo el campo de la estancia entregado al arado de colonos afanosos que reemplazarán por un océano de espigas doradas los últimos penachos plateados de las cortaderas.
Y como de noche, entre sueños, cuando un lánguido letargo abruma nuestros ojos, se nos figura que pugnamos en vano por correr afanosos, y en medio de nuestros conatos sucumbimos con doliente angustia, y ni acertamos a hacer uso de la lengua, ni sostienen el cuerpo las acostumbradas fuerzas, ni podemos gritar ni hablar; así Turno, por más que se esfuerce con valor por hallar camino para salir de aquel trance, le cierra la infernal Furia toda salida.
Ciudad turista, porque está haciendo conciencia, con la pujante riqueza y belleza paisajista, la verdadera promoción de su suelo, con el aumento del número de visitantes que llegan afanosos a sus lares para conocerla.
Verdad es que la mayor parte de los obreros querría mejorar su condición mediante honrado trabajo y sin hacer daño a nadie; pero también hay no pocos, imbuidos en doctrinas falsas y afanosos de novedades, que por todos medios tratan de excitar tumultos y empujar a los demás hacia la violencia.
Aquel buen señor me había tomado cierto cariño, como de abuelo; decía que yo era muy lista, y que hasta sería bonita cuando me robusteciese y echase -son sus palabras- «la morriña fuera»; me pronosticaba larga vida y, magnífica salud; a los afanosos interrogatorios de mamá respecto a mis males, respondía con un temblorcillo de cabeza y un capitotazo a los polvos de rapé detenidos en la chorrera rizada: -No hay que apurarse.
Y yo les vía en las latientes plumas Sostenerse, y picar la espesa grama, Y turbar del remanso las espumas, Y en el árbol saltar de rama en rama. ¡Ay, cuánto habrán los afanosos días Hollado tanta gala y donosura!
Pero al salir de la espantosa crisis suscitada por su criminal error; al tocar afanosos y casi sin aliento la playa de ese piélago embravecido que ha estado a punto de sepultarnos bajo sus olas, no hemos podido menos que volver el rostro atrás para mirar, como Dante, el peligro de que nos hemos librado y tomar lecciones en ese triste pasado, que no puede menos que horrorizarnos...
Así, cuando te deslices por debajo de las olas sicilianas, no mezcle Doris sus amargas aguas con las tuyas. Empieza: digamos los afanosos amores de Galo, mientras mis romas cabras despuntan los tiernos matorrales.