Ejemplos ?
SILVIO KATZ Museo Malvinas e Islas del Atlántico Sur (disponible en youtube) Pedro Benítez que sirvió en la misma compañía de Katz, también recuerda los castigos físicos que él califica como torturas, pero que son conocidos en otros ejércitos como Castigo de campo, por supuestamente haber robado un trozo de carne: El cabo me pisó con el taco del borcego la mano con la que decía que afané y con el pie, la cabeza.
Un país en constante agitación por conflictos de trabajo no podía progresar, de ahí que siempre mis esfuerzos se enfocaron a evitar que pare una fuente de trabajo por avenimiento entre las partes, y me afané por crear, para empresarios y trabajadores, la atmósfera que a unos y otros permitiese contribuir al progreso industrial de México.
En sus propias palabras: «Yo creo sencillamente que existe Muchacha porque existe Mariposas de madera. Inconscientemente me lo afané...
19¿Y quién sabe si será sabio, ó necio, el que se enseñoreará de todo mi trabajo en que yo me afané, y en que ocupé debajo del sol mi sabiduría?
Como el cuervo aún convertía en sonrisa mi porfía planté una silla mullida frente al ave y el portal; y hundido en el terciopelo me afané con recelo en descubrir qué quería la funesta ave ancestral al repetir: "Nunca más".
-¡Ay de mí!-dijo en esto uno-, que no tuve día sosegado en la otra vida, ni comí ni vestí, por hacer un mayorazgo y después de hecho por aumentarle, y en haciéndole, me morí sin médico por no gastar dineros amontonados, y apenas expiré cuando mi hijo se enjugó las lágrimas con ellos; y cierto de que estaba en el infierno por lo que vio que había ahorrado, viendo que no había menester misas, no me las dijo ni cumplió manda mía; y permite Dios que aquí, para más pena, le vea desperdiciar lo que yo afané, y le oigo decir: ´Ya se condenó mi padre: ¿por qué no tomó más sobre su ánima y se condenó por cosas de más importancia?’.
20 Tornéme por tanto á desesperanzar mi corazón acerca de todo el trabajo en que me afané, y en que había ocupado debajo del sol mi sabiduría.
No pocas veces me afané para coger cabritillos de leche o me cansé persiguiendo becerras; pero esta res de hoy es muy otra, y no hay quien sepa cazarla.
La primera ocasión que conversé con ella y en la cual yo me afané por saber acerca de su vida y de su obra, porque también era escritora, nada quiso decir; sólo se concretó a saber de mí, de mis sueños, de mis preocupaciones, de mis curiosidades.