adversario

(redireccionado de adversarios)
También se encuentra en: Sinónimos.

adversario, a

s. Persona o grupo de personas contrarias la tropa derrotó a los adversarios en unas horas. contrincante, enemigo

adversario, -ria

 
m. f. Persona o colectividad contraria, enemiga.

adversario, -ria

(adbeɾ'saɾjo, -ɾja)
abreviación
persona, grupo que compite con otro por los mismos objetivos el equipo adversario

adversario, -ria


sustantivo masculino-femenino
persona que compite con otra por los mismos objetivos un fiero adversario

adversario, -ria

(aðβeɾˈsaɾjo, -ɾja)
sustantivo masculino-femenino
persona enemiga o rival No se detuvieron hasta vencer al adversario.

adversario, -ria


abreviación
que es enemigo o rival el equipo adversario
Sinónimos

adversario

, adversaria
Traducciones

adversario

protivník

adversario

modstander

adversario

Gegner

adversario

vastustaja

adversario

protivnik

adversario

敵対者

adversario

대항자, 적수

adversario

tegenstander

adversario

motstander

adversario

przeciwnik

adversario

adversário

adversario

motståndare

adversario

คู่ต่อสู้, ฝ่ายตรงข้าม

adversario

karşıt, rakip

adversario

đối thủ

adversario

对手, 敌手

adversario

對手

adversario

/a
A. ADJopposing, rival
B. SM/Fadversary, opponent
Ejemplos ?
Los partidos, que nunca entienden las cosas en el mismo sentido, entran en la liza electoral llenos de fe en el triunfo de sus ideas é intereses, y vencidos en buena lid, conservan la legítima esperanza de contrastar más tarde la obra de su derrota, reclamando las mismas garantías de que gozaban sus adversarios; pero cuando la violencia se arroga los fueros de la libertad, cuando el soborno sustituye á la honradez republicana, y cuando la falsicifiación usurpa el lugar que corresponde á la verdad, la desigualdad de la lucha, lejos de crear ningún derecho, encona las ánimos y obliga á los vencidos por tan malas arterías, á rechazar el resultado como ilegal y tentatorio.
Si el triunfo corona nuestros esfuerzos, volveré á la quietud del hogar doméstico, prefieriendo en todo caso la vida frugal y pacífica del obscuro labrador á las ostentaciones del poder. Si por el contrario nuestros adversarios son más felices, habré cumplido mi último deber con la República.
Conviene agregar que el Príncipe de la Paz fue para España un mal gobernador, pero para América un excelente ministro, tratando de hacerla adelantar por todos los medios, preocupándose por su cultura, etc. Obedeciendo a una influencia de sus adversarios, de los que lo desprestigiaban, también en América era mal querido.
Gobernar no es transigir, como vergonzosamente creían y practicaban los adversarios políticos que me han hecho frente con las apariencias materiales del triunfo.
TERCERO.- Que la Revolución no depondrá las armas hasta no ver realizadas sus promesas y luchará con esfuerzo viril y titánico hasta conseguir las libertades del pueblo, hasta recobrar las usurpaciones de tierras, montes y aguas del mismo y lograr por fin la solución del problema agrario que los enemigos del pueblo creen una utopía, porque son obstruccionistas de su progreso; que los adversarios de la Revolución creen irrealizable porque son enemigos de la Reforma...
Se gana también en el propio suelo, uniéndonos más, trabajando más, produciendo más, y eleborando una democracia pura, en la que nuestros hermanos, nuestros compañeros y hasta nuestros adversarios descubran una promesa susceptible de dar a su vida un contenido mejor.
A uno que le escribió en Agosto de 1815 expresándole alarma por el desarrollo creciente de la propaganda calumniosa que utilizaban contra él los adversarios en determinado “ Pueblo Libre ”, contestábale poco después: “… deje usted que hablen y prediquen contra mí.
Prefiero, con mucho, correr los riesgos que estoy corriendo, incluidas la incomprensión explicable de los amigos y las injurias de los adversarios, antes de cambiar la línea política que abracé en mi juventud y que, a Dios gracias, me siento con fuerzas para no abandonar.
Nadie ha declarado que se propone un enfrentamiento con nuestra nación. Parecería que no tenemos más enemigos que los propios y naturales adversarios políticos internos.
Por consiguiente, mis adversarios científicos dan muestras de instintiva prudencia al no querer seguirme justamente en el terreno de la investigación onírica.
Si hoy nos vemos totalmente derrotados (y la derrota empezó hace siglos) porque se nos combatió en nombre de los intereses, nuestro desquite llegará el día que nos impulse un ideal nuevo, no el día que tengamos, si esto fuera posible, tanta riqueza como nuestros adversarios.
También sirven esas frases (Risas): «Acostumbrado a navegar en el proceloso mar de la política, no me causan entusiasmo los aplausos de mis partidarios ni las rechiflas de mis adversarios».