Ejemplos ?
No se debe despreciar al adversario; el soldado norteamericano tiene capacidad técnica y está respaldado por medios de tal magnitud que lo hacen temible.
Y para que aciertes el camino sin que algún error te desvíe, has de pasar por los cuernos del adversario Toro, y por los arcos Hemonios, y por la boca del violento León.» Después de esto le dijo: «Haz cuenta que te he entregado el carro.
Porque la muerte, ja acercada, hasta los rústicos da coraje para no evitar lo inevitable. Así el gladiador más atontado durante la lucha presenta el cuello al adversario y dirige el puñal acertado.
No quiere que usemos armas, que se nos presten, no quiere la preparación militar del país y sostiene – lo que está también documentado – que nuestra gran fuerza es la debilidad. Esta es la posición del Partido adversario.
3. Había en aquella ciudad una viuda que, acudiendo a él, le dijo: "¡Hazme justicia contra mi adversario!" 4. Durante mucho tiempo no quiso, pero después se dijo a sí mismo: "Aunque no temo a Dios ni respeto a los hombres, 5.
Hubo que convenir en que el derecho de Pérez era el que valía. Álvarez cedió en latín, es decir, invocando un texto del Derecho romano que daba la razón a su adversario.
¡Ay!, como tantos otros conquistadores más grandes que él, como el más grande de todos, no podía ni refrenar su sed de guerra, ni comprender que el más afortunado no puede tentar al Destino. De pronto, mientras avanzaba desde la orilla, se encontró frente a un nuevo y formidable adversario.
Observación es más verdadera que convenía lo fuese en los consejos de guerra, porque no se logre la cordura experimentada del que bien propone, votar los más en favor del adversario.
Pero el Capitán no se amansó por ello, sino que la miró de hito en hito con mayor furia, como acosado jabalí a quien arremete nuevo y más temible adversario y exclamó valerosísimamente: -¡Señorita!...
Con su Emperador a cuestas, había pasado de un salto por encima del caballo de su adversario caído, había salvado la corona de oro de su soberano y también su vida, más valiosa aún que la corona.
Áyax ::Aquel zorro astuto, ¿me preguntas que es de él? Atena ::Si, en efecto: de Ulises tu adversario es de quien hablo. Áyax ::Se esta allí dentro, señora, sentado y con cadenas: él es la presa que mas me alegra y no quiero, no, que muera todavía.
Dice un viejo proverbio que el gladiador plantea la lucha encima de la misma arena. El rostro del adversario, un movimiento de la mano, incluso la inclinación del cuerpo, enseñan al luchador dispuesto.