adulación


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adulación

s. f. Acción y efecto de adular con alabanzas y adulaciones consiguió su beneplácito.

adulación

 
f. Acción y efecto de adular.
Sinónimos

adulación

sustantivo femenino
halago, lisonja, zalamería, carantoña, servilismo (intensivo), coba (col. o marginal), pelotilla (col. o marginal), regalar el oído, hacer la rueda, peloteo (col.).
Zalamería alude a una demostración exagerada y empalagosa de cariño.
«Un hombre prudente debe despreciar la adulación y temer la lisonja; porque aquélla sólo puede inclinar un ánimo bajo y despreciable; pero ésta sabe emplear con más arte la fuerza irresistible de nuestro amor propio. La adulación es siempre directa, la lisonja puede no serlo.»
José López de la Huerta
Traducciones

adulación

Schmeichelei

adulación

flattery, adulation

adulación

flategado

adulación

adulation

adulación

adulação

adulación

חנופה

adulación

お世辞

adulación

SFflattery, adulation
Ejemplos ?
El funcionario que por adulación o por interés compromete los derechos populares es tan perverso y vil como el militar que se dejase corromper por el dinero del enemigo.
Otro aún, a quien se ha encomendado la censura de los invitados, permanece el infeliz en pie tratando de aquilatar a quienes la habilidad en la adulación o la intemperancia de la gula o la lengua les vale ser invitados otro día.
Adoptemos el mal en lugar del bien; deseemos lo contrario de lo que antes deseábamos; luchemos en nosotros anhelos con anhelos, proyectos con proyectos. Cuanto se parece la adulación a la amistad!
¿Qué trabajo se iguala al disimular (obedientes a la adulación del tirano) con las mentiras de la cara las amenazas del espíritu?
Queda un solo motivo con el cual, según nuestras costumbres, se puede favorecer honorablemente a un amante, porque lo mismo que el servir voluntariamente un amante al objeto de su amor nos es considerado como adulación y no se le reprocha, hay también una especie de servidumbre voluntaria que nunca puede ser criticada, y es aquella a que uno se obliga por la virtud.
A ADULACIÓN De un dolor en un brazo se quejaba en Palacio una noche el Soberano, y el médico que vio que se trataba de una simple neuralgia del mediano, le hizo tomar una poción calmante y se quedó el monarca tan campante.
Todos los ejemplos que he propuesto son casos que han ocurrido en y en, referidos por autores extranjeros, exentos siempre de adulación.
Tanto como me sería repugnante cualquiera adulación al ejército, me parecería sin sentido no entrar con los militares en el mismo pie de fraternidad que con los demás españoles.
Y, en fin, el poder que el mozo Tener en la corte muestra Cambió en baja adulación La ojeriza golillesca; Mas él, después de humillarlos, Dioles no más por respuesta De alcalde de casa y corte La que recibió real cédula.
El canto de las nuevas liturgias es la combinación de siniestros ruidos que se anudan unos a otros en el extremo de sus ecos; la plegaria, el lamento, el silbido del látigo, el crujimiento de los huesos triturados por la herradura de los caballos, el rechinamiento de las puertas de los presidios, la maldición del sicario, la caída de los cuerpos en las aguas del mar, el chisporroteo de las rancherías incendiadas, el paso cauteloso del espía, el cuchicheo del denunciante, la risa del cortesano, el clamor de la adulación, el lloro de los pequeñuelos y el murmullo monótono de oraciones estúpidas ...
Por esto, aunque un príncipe soberano es un niño mimando, enclaustrado en su palacio, educado por la adulación y conducido por todas las pasiones, este príncipe que me atrevería a llamar la ironía del hombre, manda al género humano, porque conserva el orden de las cosas y la subordinación entre los ciudadanos, con un poder firme, y una acción constante.
«La avaricia cruel, sedienta de oro; la ira sangrienta, lívida y cobarde; la adulación astuta y sin decoro; la envidia artera; el fastuoso alarde del necio orgullo; la lascivia impura, que aún en las venas agotadas arde; el ciego azar de la ignorancia oscura la soberbia razón, rebelde al yugo, vistiéndose el disfraz de la locura; el egoísmo ruin, árbol sin jugo, sin frutos y sin sombra; el vil recelo, sirviéndose a sí propio de verdugo; la falsa ciencia huérfana del cielo; trémula y suspicaz la tiranía; la venganza, sin goce y sin consuelo; pálida la menguada hipocresía, haciendo, infame, su bazar del templo y en los dones de Dios su granjería: eso miré en su fondo, y lo contemplo hoy como ayer, cual ponzoñosa yerba, cual negra mancha y cual dañino ejemplo.